En un nuevo episodio de tensiones entre el gobierno federal y las universidades de élite, Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos, advirtió que actuarán “por las malas” contra Harvard, tras su negativa a cooperar en la entrega de información sobre estudiantes extranjeros.
A través de su cuenta en X (antes Twitter), Noem afirmó que la Universidad ha permitido que alumnos internacionales abusen del sistema de visas, al mismo tiempo que propagan discursos de odio, violencia o incluso terrorismo en el campus, sin detallar casos específicos.
Las declaraciones se producen semanas después de que la administración de Donald Trump prohibiera a Harvard matricular nuevos estudiantes extranjeros, una medida que desató críticas de sectores académicos y defensores de derechos civiles.
Harvard en riesgo de perder fondos millonarios
La tensión ha escalado con rapidez. El 21 de julio se llevará a cabo una audiencia clave, donde se discutirá el congelamiento de más de 2,200 millones de dólares en subvenciones federales a Harvard. El gobierno sostiene que la negativa de la institución a colaborar pone en duda su cumplimiento con requisitos de seguridad nacional.
El presidente Trump respaldó las acciones de Noem, y desde su red social Truth Social cuestionó la falta de “transparencia” por parte de Harvard. “Casi el 31% de sus estudiantes vienen del extranjero y muchos de sus países ni contribuyen ni tienen intenciones de hacerlo”, escribió.
¿Qué busca exactamente el gobierno?
Según fuentes cercanas a Seguridad Nacional, el objetivo es obtener un listado detallado de los estudiantes extranjeros, incluyendo sus países de origen, tipo de visa, historial académico y cualquier relación con actividades políticas en campus. La medida ha sido duramente criticada por organizaciones de derechos humanos, al considerarla discriminatoria y persecutoria.
Noem ha justificado su postura bajo el argumento de que algunas universidades permiten que “actores hostiles” utilicen su estatus de estudiantes para infiltrar ideas extremistas o actuar como espías. No ha presentado, sin embargo, evidencia concreta que respalde estas afirmaciones respecto a Harvard.
Respuesta de la comunidad académica
Harvard aún no ha emitido una declaración oficial en respuesta a las recientes amenazas, pero ha mantenido su posición de proteger los datos personales de sus estudiantes bajo los marcos legales de privacidad vigentes en EE.UU.
Diversos profesores y rectores universitarios han manifestado preocupación por la escalada autoritaria del gobierno, que consideran un intento por intimidar a las universidades que no se alinean políticamente con la administración actual.
¿Qué hay detrás del conflicto?
Expertos sostienen que este conflicto va más allá de un simple desacuerdo legal. Se enmarca en una estrategia política de Donald Trump para proyectar fuerza en materia migratoria y de seguridad, de cara a su posible reelección.
Además, es parte de una campaña más amplia del trumpismo para desacreditar a instituciones educativas progresistas, a las que considera centros de adoctrinamiento contrario a los valores nacionales.
Este caso podría marcar un antes y un después en la relación entre el Estado y las universidades. ¿Debe una universidad compartir los datos personales de sus estudiantes con el gobierno? ¿Dónde termina la seguridad nacional y dónde comienza el derecho a la privacidad?
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