El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, declaró este jueves 14 de agosto al Cártel de los Soles como grupo terrorista con incidencia en el país y ordenó al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) analizar su posible relación con bandas criminales locales. La decisión se enmarca en la política de “guerra” contra el crimen organizado que el mandatario emprendió desde inicios de 2024, en respuesta a la escalada de violencia que ha colocado a Ecuador entre los países más violentos de América Latina.
Un decreto en línea con Washington
A través de un decreto presidencial, Noboa instruyó al sistema de inteligencia ecuatoriano a coordinar acciones con agencias internacionales para determinar la penetración del Cártel de los Soles en el entramado criminal del país.
La medida sigue la línea marcada por el gobierno de Estados Unidos, donde la administración de Donald Trump declaró a este grupo como entidad terrorista en julio y vinculó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, con actividades de narcotráfico. Washington elevó además a 50 millones de dólares la recompensa por información que conduzca a su arresto.
Noboa y la “guerra” contra el crimen
Desde que asumió la presidencia, Noboa ha declarado como terroristas a varias estructuras criminales transnacionales. En enero de este año, catalogó al Tren de Aragua bajo esta figura, días después de que Estados Unidos hiciera lo mismo. Posteriormente, incluyó en la lista a disidencias de las FARC, como los Comandos de la Frontera y el Frente Óliver Sinisterra.
Estas designaciones permiten al Estado ecuatoriano considerar a estas bandas como objetivos militares en el marco del “conflicto armado interno” decretado a inicios de 2024. Con ello, se busca contener la ola de violencia criminal que ha derivado en un promedio de al menos un asesinato por hora en todo el país.
Crisis diplomática y tensiones regionales
La decisión de Noboa se produce en un contexto de fuertes tensiones regionales. Ecuador y Venezuela mantienen rotas sus relaciones diplomáticas desde abril, cuando la policía ecuatoriana ingresó a la embajada de México en Quito para detener al exvicepresidente Jorge Glas, asilado en la sede diplomática.
Mientras tanto, Caracas rechaza las acusaciones. El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, aseguró que el Cártel de los Soles es un “invento de Washington” y que las acusaciones forman parte de un plan de intervención política en la región.
Maduro bajo nuevas acusaciones
La Fiscalía de Estados Unidos, a través de la procuradora general Pam Bondi, vinculó recientemente a Maduro con operaciones de narcotráfico, sumando a los señalamientos que ya se habían formulado durante el primer mandato de Trump. Según Washington, altos funcionarios y militares venezolanos también estarían implicados en esta estructura criminal.
En respuesta, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez pidió a los países latinoamericanos unidad frente a lo que considera “amenazas directas de intervención militar” por parte de Estados Unidos. Las declaraciones se dieron luego de que Trump insistiera en su intención de desplegar tropas contra cárteles de la región para proteger la seguridad nacional estadounidense.
Un escenario de incertidumbre
La declaración de Noboa abre un nuevo capítulo en la lucha contra el crimen en Ecuador, donde la violencia sigue en aumento pese a las medidas extraordinarias. Si bien la designación del Cártel de los Soles como grupo terrorista fortalece la cooperación internacional, también incrementa el riesgo de que el país se convierta en escenario de mayores tensiones geopolíticas entre Washington, Caracas y Quito.
El anuncio de Noboa refleja la estrategia de su gobierno de alinearse con Estados Unidos en la lucha contra el narcoterrorismo. Sin embargo, también expone a Ecuador a nuevas presiones diplomáticas y a los desafíos de enfrentar al crimen organizado transnacional en medio de una crisis de violencia sin precedentes.
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