«No me arrepiento de haber representado a ninguno de mis clientes, a nadie. Hice mi trabajo con dignidad». Con estas palabras, Silvia Rocío Delgado García, recién electa como jueza penal para el Distrito Judicial Bravos, respondió a las críticas por haber sido parte del equipo de defensa de Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», en 2016.

La abogada, de 51 años, recibió su constancia de mayoría este jueves tras obtener 23,605 votos, convirtiéndose en la tercera candidata más votada en la elección para jueces de primera instancia en Chihuahua. Sin embargo, su pasado como defensora del exlíder del Cártel de Sinaloa ha generado controversia.
«No se vale atacar por cumplir con mi trabajo»
Visiblemente molesta durante la conferencia de prensa, Delgado García rechazó las insinuaciones sobre su relación con Guzmán Loera:
«Lo que tú estás diciendo es repetitivo. Fue una defensa que tuve hace muchos años. Dejen de manejar esa vinculación», respondió a los periodistas que cuestionaron su labor como abogada del narcotraficante.

La ahora jueza electa destacó que su defensa siempre se enfocó en garantizar los derechos humanos de su entonces cliente, incluso en detalles como solicitar un amparo para que recibiera una cobija en prisión:
«¿Es malo cuidar las garantías de las personas? He velado siempre por el respeto a los derechos humanos», afirmó.
Trayectoria profesional bajo escrutinio
Aunque el Poder Legislativo estatal la consideró «no apta» por no cumplir con el promedio académico requerido (9/10), Delgado García logró la candidatura gracias al aval del Poder Ejecutivo, encabezado por la gobernadora panista María Eugenia Campos.
La polémica ha resurgido justo cuando:
- Anunció denuncias penales contra medios por «amarillismo» al vincularla con el capo
- Reveló que ampliará su demanda electoral por irregularidades en el proceso
- Insistió en que su labor como defensora no afectará su imparcialidad como jueza

Balance entre pasado y futuro judicial
Mientras organizaciones civiles cuestionan si alguien que defendió a un narcotraficante puede ser imparcial, la electa jueza enfatizó:
«Tengo la preparación y ética para este cargo. Quiero dejar un legado del que mis hijos se sientan orgullosos».
El caso reabre el debate sobre hasta dónde alcanza el derecho a la defensa legal y cómo se juzga el historial profesional de quienes acceden a puestos judiciales.
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