El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que impondrá aranceles del 25% a los productos de México y Canadá, así como un 10% a las importaciones de China, asegurando que ninguno de estos países podrá evitar la medida.
En un gesto que deja entrever cierta flexibilidad, mencionó que el petróleo canadiense será gravado con un 10% en lugar del 25%, aunque advirtió que en febrero podrían llegar aranceles más amplios para el petróleo y el gas natural.
Trump justificó su decisión argumentando que México y Canadá no han hecho lo suficiente para frenar la migración y el tráfico de fentanilo. En una conferencia en el Despacho Oval, el mandatario reconoció que estos impuestos podrían aumentar los costos para los consumidores y generar inestabilidad económica a corto plazo, pero insistió en que los beneficios para Estados Unidos serán mayores.
Cuestionado sobre una posible negociación para evitar los aranceles, Trump fue tajante: «No, no. Ahora mismo, no». También rechazó la idea de que esta medida sea una estrategia de presión, asegurando que el objetivo es reducir los grandes déficits comerciales con México, Canadá y China.
Además, anunció que planea extender los aranceles a productos europeos, incluyendo acero, aluminio, cobre, medicamentos y semiconductores. “Vamos a poner aranceles al acero y al aluminio, y en última instancia al cobre. El cobre tardará un poco más”, afirmó.
Fuentes citadas por Reuters indicaron que Trump podría retrasar el cobro de los aranceles hasta el 1 de marzo y permitir ciertas exenciones, pero la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, negó esta posibilidad, asegurando que las medidas entrarán en vigor de inmediato.
El comercio entre Estados Unidos, México y Canadá asciende a 1.6 billones de dólares al año, y estos aranceles podrían desmantelar el sistema de libre comercio que ha integrado a las tres economías en los últimos 30 años.
El asesor comercial de Trump, Peter Navarro, explicó que los ingresos obtenidos de estos aranceles ayudarán a financiar la extensión de los recortes de impuestos de 2017, que suman 4 billones de dólares y expiran este año.
La medida genera incertidumbre en los mercados y podría desatar represalias económicas por parte de México y Canadá, poniendo en riesgo la estabilidad financiera de la región y el futuro del T-MEC (Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá).
