El frágil acuerdo de tregua entre Israel y Hamás, mediado por Qatar, Egipto y Estados Unidos, se encuentra en riesgo tras acusaciones del gobierno israelí de que Hamás ha incumplido ciertos puntos del pacto. Este acuerdo, que contempla el intercambio de rehenes israelíes por prisioneros palestinos y el cese de hostilidades en Gaza, tenía previsto iniciar el próximo domingo. Sin embargo, Israel ha intensificado sus bombardeos mientras evalúa la aprobación del acuerdo.
La oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que Hamás busca obtener concesiones de último minuto, retrasando la aprobación formal del acuerdo. Netanyahu advirtió que el gabinete israelí no se reunirá para avalar el pacto hasta que los mediadores confirmen la aceptación total de los términos por parte de Hamás. Por su parte, Sami Abu Zuhri, alto dirigente de Hamás, negó estas acusaciones y las calificó de «infundadas».
En respuesta, Israel bombardeó varias zonas de Gaza, causando la muerte de al menos 73 personas e hiriendo a cientos, según la Defensa Civil palestina. La situación ocurre en un contexto de creciente tensión internacional, con las negociaciones acelerándose antes del cambio de administración en Estados Unidos, donde Donald Trump asumirá la presidencia.
El acuerdo contempla una primera fase de seis semanas de alto el fuego, la liberación de 33 rehenes y la retirada parcial de tropas israelíes de zonas densamente pobladas en Gaza. La segunda fase incluiría la liberación del resto de los rehenes y la retirada total de las fuerzas israelíes. Finalmente, la tercera fase se enfocará en la reconstrucción de Gaza y la devolución de los cuerpos de los rehenes fallecidos.
Un mecanismo de supervisión será establecido en El Cairo, bajo la gestión de Egipto, Qatar y Estados Unidos, para garantizar el cumplimiento del acuerdo. El presidente Joe Biden aseguró que esta tregua representaría un alto al fuego total y abriría el camino para el fin definitivo de la guerra. Además, la Unión Europea anunció un paquete de 123 millones de dólares en ayuda humanitaria para Gaza.
Dentro del gobierno israelí, el acuerdo ha generado tensiones. Los ministros de extrema derecha, Bezalel Smotrich y Itamar Ben Gvir, rechazaron el pacto, calificándolo de «peligroso» y «desastroso». En contraste, sectores moderados y la comunidad internacional celebraron el avance hacia la paz.
En la Franja de Gaza, la noticia fue recibida con sentimientos encontrados. Si bien algunos ciudadanos celebraron la posibilidad de un alto al fuego, otros expresaron incertidumbre y dolor por las consecuencias del conflicto.
A pesar del acuerdo, el futuro político de Gaza sigue siendo incierto. Israel se niega a que Hamás o la Autoridad Palestina administren el territorio, mientras los palestinos rechazan cualquier injerencia extranjera.
