Francisca Viveros Barradas, conocida mundialmente como Paquita la del Barrio, falleció este 17 de febrero de 2025 a los 77 años, dejando un legado musical marcado por canciones como Rata de dos patas y Cheque en blanco. Aunque no se han revelado las causas oficiales de su muerte, la intérprete arrastraba problemas de salud y había realizado una gira de despedida que conmovió a sus seguidores.
Nacida el 2 de abril de 1947 en Alto Lucero, Veracruz, Paquita creció en la pobreza y solo cursó la primaria. Su infancia difícil y sus experiencias con el maltrato e infidelidades moldearon su carrera. A los 16 años, trabajó en el gobierno municipal de su pueblo, donde conoció a su primer esposo, Miguel Gerardo, un hombre 30 años mayor y casado, con quien tuvo dos hijos. Tras escapar de la violencia doméstica, migró a la Ciudad de México con su hermana Viola, formando el dueto Las Golondrinas y presentándose en locales como La Fogata Norteña.
Su segundo matrimonio con Alfonso Martínez inspiró su icónico tema Inútil. Durante un concierto en 1975, al ver que su esposo llegaba tarde, improvisó el estribillo: «¿Me estás oyendo, inútil?», creando un himno contra la infidelidad. Pese al éxito, su vida estuvo plagada de tragedias: perdió a sus gemelos a las dos semanas de nacidos en 1977 y, meses después, a su madre por diabetes.
En 2021, Paquita incursionó en la política como precandidata a diputada local por Movimiento Ciudadano en Veracruz, aunque admitió no conocer del tema: «No sé a qué vengo aquí». Su paso fugaz por la política generó críticas hacia la participación de artistas en elecciones.
En lo artístico, compartió escenarios con leyendas como Juan Gabriel, Vicente Fernández y Lupita D’Alessio. En los Billboard Latinos 2021, al recibir el premio a la Trayectoria, llamó «inútil» a Bad Bunny, viralizando el momento. Aunque después elogió su música, el episodio reforzó su imagen de mujer sin filtros.
Paquita superó rencillas con su hermana Viola, quien la acusó de sabotear su carrera, y se consolidó como símbolo de empoderamiento femenino. Pese a sus fracasos amorosos y pérdidas, su voz resonó como un grito contra la desigualdad.
Hoy, su música trasciende generaciones, recordando que, como ella misma dijo: «El desamor también se canta».
