Muere Javier Bátiz, padre del rock mexicano

Filiberto Cruz Monroy
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El pasado 12 de diciembre, México perdió a una de sus figuras más icónicas en la música. Javier Bátiz, conocido como el Padre del rock mexicano y el Brujo, falleció a los 80 años después de enfrentar valientemente una larga batalla contra el cáncer. Su esposa, Claudia Madrid, confirmó la triste noticia a través de un emotivo mensaje en sus redes sociales: «Te amo amor mío, vuela alto, mi ángel».

Javier Bátiz dejó un legado invaluable para la música mexicana, siendo uno de los primeros en traer los sonidos del blues y el rock a México en una época donde estos géneros eran prácticamente desconocidos. Originario de Tijuana, Baja California, Bátiz comenzó su carrera musical en los años 50, influenciado por los grandes íconos del blues y el R&B, como T-Bone Walker, B.B. King y Chuck Berry. La proximidad de Tijuana con la frontera de Estados Unidos le permitió empaparse de estos sonidos, que más tarde definirían su estilo y lo llevarían a la fama.

En los años 60, Bátiz se mudó a la Ciudad de México, donde se unió a Los Rebeldes del Rock, aunque su auténtico estilo y su actitud rebelde lo llevaron a forjar su propio camino. En poco tiempo, se convirtió en un referente del blues en la capital, destacándose por su originalidad y su capacidad para tocar el corazón de su público. Uno de sus momentos más memorables fue cuando, en 1971, se convirtió en el primer artista en ofrecer un concierto masivo en la Alameda Central del entonces Distrito Federal, ante más de 18,000 personas.

A lo largo de su carrera, Bátiz tuvo el privilegio de compartir escenario con grandes leyendas internacionales, como Carlos Santana y Jim Morrison de The Doors, con quien tuvo una amistad cercana. Además de ser un músico excepcional, Javier Bátiz también fue mentor de generaciones de músicos mexicanos, entre ellos Alex Lora, Fito de la Parra y Abraham Laboriel, cuyo hijo, Abe Laboriel Jr., es baterista de Paul McCartney. Su influencia trascendió las fronteras del rock y se convirtió en una fuente de inspiración para artistas de todos los géneros.

La música de Bátiz no solo marcó la historia del rock mexicano, sino que también contribuyó a crear la identidad del rock nacional. Con su estilo único y su actitud contestataria, abrió el camino para las bandas de los años 70, 80 y 90, y dejó una huella imborrable en la cultura popular mexicana. Su aportación fue reconocida en 2020, cuando el Gobierno de México lo nombró Patrimonio Cultural Vivo por su incuestionable contribución a la música del país.

Además de su trabajo en el escenario, Javier Bátiz también fue un educador y un hombre de familia. Su amor por la música y su generosidad al compartir sus conocimientos dejaron una marca indeleble en todos aquellos que tuvieron la oportunidad de conocerlo. Su vida fue una verdadera celebración del arte, del buen humor y de la pasión por la música.

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