El escenario político en Baja California: Morena frente a una oposición fragmentada

Yoko Sada
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A dos años de la contienda por la gubernatura de Baja California, el panorama electoral comienza a perfilarse con claridad. Los últimos estudios de opinión revelan una ventaja considerable de Morena, aunque el proceso interno para definir a su candidato aún está en desarrollo. Mientras tanto, los partidos de oposición enfrentan un escenario complejo, marcado por la dispersión de preferencias y la falta de figuras consolidadas.

Morena: ventaja inicial y competencia interna

Dentro del partido en el gobierno federal, dos figuras sobresalen en las preferencias: la diputada federal Julieta Ramírez Padilla, con 28.5% de apoyo, y el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño, con 26.1%. La primera ha logrado posicionarse mediante una combinación de trabajo legislativo y presencia en medios, mientras que el segundo ha aprovechado su experiencia al frente de la administración municipal más importante del estado.

En un segundo nivel aparece Alfredo Álvarez Cárdenas, secretario general de gobierno, cuyo 7% de preferencia refleja un crecimiento paulatino basado en un perfil institucional y de operación política y que hoy se encuentra a 5 décimas de la alcaldesa reelecta de Mexicali, Norma Bustamante (7.5%), y en sótano de la lista figuras con menor preferencia como Jesús Ruiz (4.2%) y Armando Ayala (2.5%).

La oposición: dispersión e incertidumbre

El resto de los partidos políticos enfrentan desafíos mayores. En el Partido Verde, Juan Carlos Hank lidera con 39.1%, seguido a distancia por Fausto Gallardo (23.5%). Por su parte, el PAN muestra a Gustavo Sánchez como puntero (31.6%), aunque con más de la mitad de su electorado aún indeciso.

El caso del PRI es particularmente complicado: Guadalupe Gutiérrez (19.5%) y Adrián Valle (11.8%) compiten en un escenario donde el 68.7% de los simpatizantes no se identifica con ninguno de los precandidatos. Finalmente, Movimiento Ciudadano presenta la situación más fragmentada, con cuatro aspirantes cuyos apoyos oscilan entre 5% y 18%, además de un 31.5% de indecisos.

Venntaja relativa y desafíos por venir

Si bien Morena parte con una clara ventaja, el proceso electoral está lejos de estar definido. La elección del candidato oficial será determinante, pues deberá unificar las distintas corrientes internas. Por otro lado, la oposición tiene ante sí el reto de estructurar propuestas coherentes y definir liderazgos que puedan competir con el partido en el poder.

En los próximos meses veremos si esta ventaja inicial se consolida o si, por el contrario, la aparición de nuevos factores modifica el escenario actual. Lo único cierto es que, en política, dos años son suficientes para que muchas cosas cambien.

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