Militares son acusados de robo en revisión en Nuevo Laredo

Jair Figueroa
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Ciudadanos de Nuevo Laredo, Tamaulipas, interceptaron el pasado miércoles a un convoy de militares que presuntamente robó 50 mil pesos en efectivo y varios teléfonos celulares durante una “revisión de rutina” realizada a tres empleados del comerciante local Miguel Ríos García. La denuncia fue difundida por el propio afectado en una transmisión en vivo a través de su cuenta de Facebook, lo que provocó una ola de solidaridad vecinal y reacciones en redes sociales.


Indignación en Nuevo Laredo por presunto abuso militar

Transmisión en vivo desata apoyo ciudadano

Miguel Ríos García, comerciante local y padre de uno de los jóvenes afectados, utilizó su cuenta de Facebook para transmitir en tiempo real la persecución que emprendió contra el convoy militar, integrado por un camión blindado y dos camionetas Cheyenne. Durante más de tres horas, narró el seguimiento a los vehículos identificados con los folios 0916339 y 0916549.

Según relató, los soldados habían detenido a sus empleados —entre ellos un menor de edad— con el pretexto de una revisión rutinaria, durante la cual se habrían apropiado de una suma de 50 mil pesos y varios teléfonos móviles que los jóvenes llevaban consigo.

Ola de solidaridad local

La transmisión se viralizó rápidamente y despertó el respaldo inmediato de numerosos habitantes de la ciudad fronteriza. Decenas de personas se sumaron virtual y presencialmente al reclamo del comerciante, señalando que no se trataba de un caso aislado, sino de un patrón de abusos y robos cometidos por personal militar en operativos de “seguridad”.

Muchos de los comentarios en redes sociales expresaron frustración ante la impunidad con la que presuntamente operan las fuerzas armadas en zonas sensibles como Nuevo Laredo, donde la presencia militar es permanente por motivos de seguridad nacional.


El Ejército bajo escrutinio

Revisión sin justificación ni protocolos

Los hechos denunciados por Ríos García levantaron cuestionamientos sobre los protocolos seguidos por el Ejército en revisiones ciudadanas. En el video, el comerciante mostró el momento en que confronta a los militares, exigiendo la devolución del dinero y los teléfonos. Los soldados evitaron responder directamente ante la cámara y solicitaron que se presentara una denuncia formal.

Aunque el Ejército Mexicano no ha emitido una declaración oficial al respecto, fuentes locales informaron que ya hay un expediente abierto en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), además de que autoridades civiles analizan el caso.

Contexto de militarización y quejas

Nuevo Laredo es una de las ciudades más militarizadas del país por su posición estratégica como paso fronterizo. No obstante, organizaciones de derechos humanos han denunciado desde hace años prácticas de intimidación, cateos ilegales, desapariciones forzadas y ahora robos documentados como el de este caso.

Diversas voces ciudadanas y activistas locales han exigido al gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum, que se revise la estrategia de seguridad militarizada y se establezca una ruta de transparencia y rendición de cuentas para las fuerzas armadas.


Reacciones políticas y sociales

Morena guarda silencio; oposición exige explicaciones

Hasta el momento, ningún dirigente nacional de Morena, partido al que pertenece el actual gobierno, ha emitido comentarios sobre el caso. Sin embargo, legisladores de oposición ya exigen una comparecencia del titular de la Secretaría de la Defensa Nacional ante el Congreso.

El senador Emilio Álvarez Icaza calificó lo ocurrido como un “acto gravísimo de abuso militar que debe ser investigado a fondo y castigado”, mientras que la diputada federal Mariana Gómez del Campo llamó a establecer un mecanismo de denuncias civiles independientes cuando se trate de acciones del Ejército.


Ciudadanos pierden la confianza en las fuerzas armadas

La transmisión en vivo de Miguel Ríos García no sólo documentó un caso particular, sino que puso en evidencia la creciente desconfianza de la población hacia los operativos del Ejército. Comentarios como “nos protegen o nos roban” o “ya no sabemos de quién cuidarnos” se multiplicaron en redes.

Expertos advierten que este tipo de episodios deterioran gravemente la relación entre sociedad civil y cuerpos militares, y podrían poner en riesgo la legitimidad de operativos conjuntos en regiones con altos niveles de violencia.


¿Qué sigue?

Ríos García ha dicho que interpondrá una denuncia formal ante la Fiscalía General de la República, aunque teme represalias. Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos como la Red Nacional de Organismos Civiles “Todos los Derechos para Todas y Todos” ya han ofrecido acompañamiento jurídico y mediático al comerciante y a sus trabajadores.

Este caso podría marcar un antes y un después en el escrutinio civil sobre los operativos militares en México, especialmente en contextos donde la línea entre seguridad y abuso se vuelve cada vez más delgada.

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