Este lunes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumió su segundo mandato anunciando medidas drásticas en política migratoria, incluyendo la cancelación inmediata del programa CBP One. Esta aplicación, desarrollada bajo el mandato de Joe Biden, permitía a los migrantes solicitar citas para asilo en Estados Unidos a través de puertos de entrada en la frontera con México, en estados como Baja California, Tabasco y Chiapas.
La cancelación de CBP One ha dejado a miles de migrantes en incertidumbre. En Mexicali, Baja California, numerosos migrantes de países como Cuba, Colombia y Venezuela acudieron a sus citas programadas en la Garita del Centro, solo para ser informados por autoridades estadounidenses que sus citas habían sido canceladas desde primera hora. Sin previo aviso, muchos quedaron varados, sin recursos ni un plan claro para su situación.
Entre los afectados está Omar, un migrante cubano, quien expresó su desesperación: “No sabemos qué haremos ahora. Ni siquiera nos avisaron, y mi familia y yo no tenemos a dónde ir”. En tanto, en Tijuana, 3,500 migrantes también han sido afectados, de los cuales 10% ya contaba con citas confirmadas para ingresar al programa de asilo.
En el puente internacional Santa Fe, que conecta Ciudad Juárez, Chihuahua, con Estados Unidos, otros 50 migrantes fueron regresados a territorio mexicano tras bloquearse su acceso cerca de las 11:00 de la mañana. Situaciones similares se reportaron en Tabasco, donde las autoridades migratorias señalaron que citas confirmadas hasta el 27 de enero quedaron sin efecto, afectando a familias enteras que dependían de este mecanismo.
Algunos migrantes están considerando opciones alternativas, como obtener permisos para trabajar en México, mientras esperan soluciones. Sin embargo, las organizaciones de apoyo, como el refugio Oasis de Paz del Espíritu Santo, advirtieron sobre la falta de recursos y el impacto en los migrantes varados. Karina Vidal, coordinadora del refugio, calificó la situación como crítica, ya que muchas familias no tienen idea de cómo proceder.
Casos como el de Elmer Mejía Moreno, un migrante hondureño en el Puente Viejo de Matamoros, reflejan la gravedad del problema. A Mejía se le informó que ya no podía solicitar asilo y que no había más detalles disponibles. Mientras tanto, en La Habana, Julia Guzmán, afectada por la cancelación, declaró: “Solo nos queda rezar”.
La cancelación del programa CBP One representa un duro golpe para las personas en busca de asilo, quienes ahora enfrentan obstáculos mayores en su intento por llegar a Estados Unidos. Las autoridades migratorias en Tapachula indicaron que están a la espera de instrucciones centrales para manejar la crisis en la frontera sur.
