El secretario de Agricultura de México, Julio Berdegué, anunció este martes que se lograron acuerdos con su homóloga estadounidense, Brooke Rollins, tras una reunión en Washington. El objetivo es proteger la exportación de tomate mexicano y evitar la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos a partir del 14 de julio.
La reunión entre las autoridades agrícolas de México y Estados Unidos se llevó a cabo en un ambiente que Berdegué calificó como “amable”. Aunque no se revelaron detalles específicos, el secretario aseguró que los acuerdos beneficiarían a ambos países. Posteriormente, también sostuvo encuentros con más de dos docenas de ejecutivos de empresas estadounidenses dedicadas a la distribución del tomate mexicano.
“Resaltaron también que el tomate mexicano no tiene sustituto posible, no sólo por su volumen sino también por su calidad”, expresó el secretario en su cuenta de X.
El contexto de estas negociaciones es particularmente delicado. Washington ha expresado su intención de abandonar el acuerdo bilateral que regula la exportación de tomate mexicano, argumentando que no ofrece protección suficiente a los productores estadounidenses.
La amenaza de aranceles y su posible impacto
Si Estados Unidos se retira del acuerdo, se impondrían aranceles del 20.91% a la mayoría de las exportaciones mexicanas de tomate, lo cual afectaría seriamente a un sector que genera miles de empleos y representa miles de millones de dólares anualmente.
México había manifestado desde abril su intención de renovar el acuerdo y evitar consecuencias económicas perjudiciales. Para ello, el gobierno ha intensificado sus esfuerzos diplomáticos y técnicos.
Además del tomate, otra fuente de tensión ha sido la detección del gusano barrenador del ganado en ciertas regiones mexicanas. Este parásito puede afectar al ganado, fauna silvestre e incluso a personas. La larva de la mosca entra en la piel de los animales vivos, generando daños graves.
Estados Unidos advirtió en semanas recientes que podría limitar las importaciones de productos ganaderos mexicanos si no se controlaba la plaga. Esta situación encendió las alarmas tanto en el sector ganadero como entre los exportadores.
Conflictos adicionales: el agua, un recurso en disputa
A los desacuerdos agrícolas se suma la controversia por el tratado de reparto de agua firmado hace décadas, que obliga a México a enviar ciertos volúmenes hídricos a Estados Unidos. En los últimos años, México ha enfrentado dificultades para cumplir con sus obligaciones, lo que ha generado fricciones, sobre todo en Texas. No obstante, la semana pasada ambos países anunciaron un nuevo acuerdo por el cual México incrementará sus envíos de agua.
Este compromiso es vital para los agricultores del sur de Estados Unidos, que dependen del agua mexicana para mantener sus cultivos y ganado en medio de condiciones de sequía.
Ejecutivos estadounidenses que participaron en las reuniones coincidieron en que el tomate mexicano tiene una calidad y disponibilidad difícil de igualar. Representa más del 50% del tomate fresco que se consume en Estados Unidos, lo que resalta su importancia económica y estratégica. Expertos comerciales aseguran que imponer aranceles afectaría no solo a los productores mexicanos, sino también a consumidores y distribuidores estadounidenses, quienes verían incrementos en precios y disminución en la oferta.
Prospectiva
La exportación de tomate se ha convertido en uno de los puntos más críticos en la relación comercial entre México y Estados Unidos. Si bien se han logrado avances, las amenazas de aranceles, problemas sanitarios y tensiones por recursos naturales como el agua siguen marcando la agenda bilateral. La evolución de estas negociaciones será clave para el futuro inmediato de miles de agricultores, exportadores y consumidores a ambos lados de la frontera.
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