México refuerza veto a corridos bélicos en conciertos

Jair Figueroa
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Prohíben narcocorridos en conciertos

Desde el 9 de abril, el municipio de Texcoco implementó una ley que prohíbe canciones que exalten la violencia o el narcotráfico en actos públicos. Conriquez, acatando la norma, explicó al público: “Se siente feo no poder cantar lo que la gente quiere escuchar, pero nos sumamos a la causa de cero corridos”. Sin embargo, sus palabras no fueron suficientes para calmar al público.


Una historia de censura que viene de lejos

Aunque el incidente con Conriquez atrajo titulares, la censura a los narcocorridos no es nueva. Esta forma de música, derivada de los tradicionales corridos revolucionarios, ha sido señalada desde los años 70 por supuestamente glorificar a capos del narcotráfico y promover la violencia.

Los Tigres del Norte, Gerardo Ortiz, Natanael Cano y más recientemente Peso Pluma y Conriquez han sido objeto de controversia por sus letras. Desde los años 80, Sinaloa fue pionero en prohibir estas canciones. Hoy, 10 estados han tomado medidas similares, entre ellos: Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Quintana Roo, Nayarit, Jalisco, Michoacán, Aguascalientes, Querétaro y Estado de México.


¿Censura o regulación? El debate continúa

Mientras algunos consideran estas medidas como una forma de censura, otros defienden su aplicación como una estrategia para frenar la normalización de la violencia en México. Rafael Valle, programador de La Ke Buena en Guadalajara, afirmó: “No es censura. Si la canción tiene palabras prohibidas, la editamos, pero seguimos tocando lo que la gente quiere”.

A pesar de la globalización del subgénero —con millones de reproducciones y giras internacionales—, los gobiernos estatales siguen imponiendo restricciones, incluyendo multas o penas de hasta un año de cárcel por interpretar narcocorridos en espacios públicos.


Estados Unidos también actúa

La polémica ha cruzado fronteras. En marzo de este año, el Departamento de Estado de EE.UU. revocó las visas del grupo Los Alegres del Barranco, luego de que en un concierto en Guadalajara aparecieran imágenes del líder del CJNG, “El Mencho”.

Estas acciones refuerzan la narrativa de que el contenido musical puede tener implicaciones políticas y legales tanto en México como en el extranjero.


El futuro del regional mexicano

Con la popularidad global de los corridos tumbados, bélicos y alterados, artistas y gobiernos se encuentran en un punto de tensión. ¿Es posible limitar la expresión musical sin caer en censura?

Mientras la ley se impone en varios estados, el público continúa consumiendo estas canciones en plataformas digitales. La batalla entre lo legal, lo popular y lo cultural está lejos de terminar.

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