En un giro inesperado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una lista de aranceles recíprocos contra 65 países, excluyendo a México y Canadá, sus socios en el T-MEC. Mientras China verá sus impuestos bajar del 67% al 34% y la Unión Europea del 39% al 20%, México mantendrá sus condiciones actuales, algo que la presidenta Claudia Sheinbaum calificó como «muy bueno», atribuyéndolo a la buena relación bilateral.
Trump justificó los nuevos aranceles como una medida para «proteger al trabajador estadounidense» y «hacer a Estados Unidos más rico», afirmando que los países ahora «tendrán que pagar por el privilegio de acceder a su mercado». Además, destacó inversiones millonarias de empresas como Apple, Softbank y Meta, que planean construir plantas en suelo estadounidense, sumando $500 mil millones en proyectos.
“Hoy defendemos al trabajador estadounidense y por fin priorizamos a Estados Unidos”, declaró Trump ante miembros de su gabinete y trabajadores sindicalizados y del sector manufacturero. El presidente afirmó que Estados Unidos cuida a países de todo el mundo. “Cuando quieres recortar un poco, se enfadan porque ya no los estás cuidando”, criticó.
El republicano añadió que los aranceles son una señal de que “vamos a cuidar de nuestra gente primero”. Realmente podemos ser muy ricos. Podemos ser mucho más ricos que cualquier país; es increíble, pero estamos actuando con inteligencia”, afirmó el republicano, quien desde su campaña el año pasado prometió gravar las importaciones.
Prospectiva
La exclusión de México de los aranceles refuerza la importancia del T-MEC y sugiere que EE.UU. busca mantener una alianza estratégica con sus vecinos norteamericanos. Sin embargo, la política comercial de Trump sigue siendo impredecible: si la relación se tensa, México podría enfrentar medidas similares en el futuro. Por ahora, el país respira aliviado, pero ¿cuánto durará esta tregua comercial?
