Matan a 11 personas en un día en Sinaloa y dañan 65 cámaras de vigilancia

Filiberto Cruz Monroy
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A más de dos meses y medio del inicio de la ola de violencia en Sinaloa, los hechos delictivos continúan azotando la entidad. Este domingo, 24 de noviembre, se reportaron 11 homicidios dolosos, lo que resalta la grave situación de inseguridad en la región. Además, las autoridades locales informaron de múltiples balaceras, daños a cámaras de videovigilancia y la colocación de objetos ponchallantas en diversas carreteras de Culiacán.

En cuanto a los detalles de los hechos más recientes, dos hombres fueron secuestrados en el fraccionamiento Isla Musala de Culiacán. Aunque más tarde fueron liberados, ambos presentaron signos evidentes de tortura. En otro punto de la ciudad, en la zona cercana a la Iglesia La Lomita, se reportaron ataques con objetos ponchallantas, lo que provocó daños a cinco vehículos que transitaban por el área.

Las autoridades también informaron que en distintas colonias de Culiacán se recibieron 31 reportes de disparos contra cámaras de seguridad. En total, 65 cámaras fueron vandalizadas, lo que afectó considerablemente el sistema de videovigilancia en la ciudad. Gerardo Mérida Sánchez, secretario de Seguridad estatal, comentó que la reposición de estos dispositivos tomará entre 30 y 45 días.

Desde el inicio de esta ola de violencia el pasado 9 de septiembre, se han registrado 455 asesinatos, 513 personas privadas de la libertad, 1,349 vehículos robados, 142 detenciones y 46 abatidos, según las cifras proporcionadas por las autoridades locales y federales.

La creciente violencia ha afectado también a las actividades educativas en Sinaloa. Este lunes, 24 de noviembre, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) suspendió las clases presenciales en sus campus de Culiacán y Navolato, optando por la modalidad virtual. Aunque la Secretaría de Educación Pública y Cultura no ha ordenado la suspensión generalizada de clases, algunos planteles han decidido pasar a clases en línea debido a la inseguridad.

El impacto de la violencia en la vida cotidiana también se reflejó en el tráfico de la ciudad, que lució semivacía durante las primeras horas de este lunes, aunque las rutas de transporte público continuaron operando con normalidad.

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