Más de 600 millones de mujeres y niñas se encuentran en riesgo debido a los conflictos armados, un aumento alarmante del 50% en la última década. Esta preocupante realidad fue destacada por António Guterres, secretario general de la ONU, quien advirtió que los avances en derechos de la mujer están en peligro, con logros históricos que “penden de un hilo”.
En su reciente informe, Guterres evaluó la efectividad de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU adoptada en 2000, que exige la inclusión de mujeres en negociaciones de paz. A pesar de los esfuerzos, la realidad es desalentadora: menos del 10% de las participantes en procesos de paz son mujeres, lo que refleja una falta de voluntad política para abordar este desafío.
El informe también señala que la violencia contra las mujeres en contextos de conflicto ha alcanzado niveles alarmantes. En 2023, se duplicó la proporción de mujeres fallecidas en conflictos y los casos de violencia sexual aumentaron en un 50%. Además, el 61% de la mortalidad materna se concentra en países afectados por la guerra, subrayando la necesidad urgente de atender estas crisis.
Sima Bahous, directora de ONU Mujeres, enfatizó la escasa atención que se brinda a las voces de las mujeres en la búsqueda de la paz. Las experiencias de mujeres y niñas en lugares como Afganistán, Gaza, Sudán y otros conflictos son desoladoras, y muchas se sienten olvidadas por una comunidad internacional abrumada por crisis cada vez más severas.
Ante esta situación crítica, Amina Mohammed, vicesecretaria general de la ONU, presentó un nuevo Compromiso Común para la Participación de Mujeres en Procesos de Paz. Esta iniciativa busca fomentar la inclusión de mujeres en roles de liderazgo en mediaciones de paz y garantizar que se escuchen sus voces en cada etapa del proceso.
La situación de las mujeres y niñas en contextos de conflicto es insostenible y requiere una acción colectiva urgente. La comunidad internacional debe reconocer sus temores y responder con soluciones efectivas que aseguren la igualdad de género y la participación activa de las mujeres en la construcción de la paz. Sin este cambio, el futuro de millones de mujeres y niñas seguirá siendo sombrío.
