La noticia golpeó como suelen golpear las noticias que nadie quiere escuchar. Alejandro Marcovich permanece hospitalizado en estado de coma tras sufrir un derrame cerebral el pasado 19 de mayo. Su familia confirmó que se encuentra en terapia intensiva y con pronóstico reservado. Desde entonces, las muestras de apoyo se han multiplicado entre músicos, seguidores y generaciones enteras que crecieron escuchando los acordes de un guitarrista que no solo formó parte de una banda histórica, sino que ayudó a redefinir el sonido del rock en español.
Hay artistas importantes y hay artistas que cambian el rumbo de las cosas. Marcovich pertenece a la segunda categoría.
Cuando se habla de Caifanes es imposible separar la historia de la agrupación de la guitarra que construyó algunos de sus momentos más memorables. La banda, considerada por muchos la más grande que ha dado México y quizá solo superada en la actualidad por Café Tacuba en términos de influencia y trascendencia cultural, encontró en Alejandro Marcovich una pieza fundamental para consolidar una identidad sonora irrepetible.
Porque lo que hacía Marcovich no era simplemente tocar bien la guitarra. Había miles de guitarristas técnicamente competentes. Lo extraordinario era que sonaba diferente.
En una época en la que gran parte del rock latinoamericano todavía buscaba referentes en Inglaterra o Estados Unidos, él decidió abrir otro camino. Tomó elementos latinos, atmósferas oscuras, texturas poco convencionales, efectos innovadores y una sensibilidad melódica muy particular para crear un lenguaje propio. Escuchar una guitarra de Marcovich era reconocerla inmediatamente.
Esa capacidad de construir identidad es probablemente la característica más difícil de alcanzar para cualquier músico.
Canciones que hoy forman parte de la memoria colectiva del rock mexicano no serían las mismas sin esa guitarra llena de personalidad. Los arreglos, las introducciones, los puentes instrumentales y los solos dejaron de ser simples acompañamientos para convertirse en parte esencial de la narrativa musical de Caifanes.
Por eso resulta imposible contar la historia del llamado movimiento “Rock en tu Idioma” sin mencionar su nombre.
Durante las décadas de los ochenta y noventa, ese fenómeno transformó la música en español. Las bandas comenzaron a llenar auditorios, a ocupar espacios en radio y televisión y a demostrar que el rock hecho en nuestro idioma podía competir con cualquier propuesta internacional. Caifanes fue una de las principales banderas de aquel movimiento y Alejandro Marcovich fue uno de los responsables directos de que ese estandarte sonara distinto.
Mientras otros grupos reproducían fórmulas ya conocidas, Caifanes construía una propuesta propia. Y buena parte de esa originalidad nacía desde las seis cuerdas.
Lo más interesante es que la influencia de Marcovich no terminó en los discos que grabó ni en los conciertos multitudinarios. Su legado se extendió a las nuevas generaciones de músicos. Decenas, quizá cientos de guitarristas mexicanos y latinoamericanos crecieron intentando descifrar sus sonidos, entender sus efectos, estudiar sus frases musicales y descubrir cómo lograba esa mezcla tan particular entre fuerza, sensibilidad y experimentación.
Muchos aprendieron de él incluso sin haberlo conocido personalmente. Cada generación de músicos tiene figuras que funcionan como referencia obligada. Para quienes crecieron escuchando rock en español entre finales de los ochenta y buena parte de los noventa, Marcovich fue precisamente eso: una referencia inevitable.
Por eso la preocupación que hoy existe tras conocerse su estado de salud trasciende la admiración por un artista famoso. Tiene que ver con el reconocimiento a una figura que ayudó a construir una parte importante de la identidad cultural de toda una época.
Mientras tanto, miles de personas recuerdan canciones, conciertos, discos y momentos que acompañaron sus vidas. Y en todos ellos aparece una guitarra que nunca sonó igual a ninguna otra. Porque Alejandro Marcovich no fue únicamente el guitarrista de Caifanes. Fue uno de los arquitectos sonoros del rock mexicano moderno.
