Tres prominentes miembros del cártel de Sinaloa están actualmente en negociaciones con las autoridades estadounidenses para llegar a acuerdos de rendición y cooperación. Entre estos individuos se encuentran Ovidio Guzmán López, conocido como «El Ratón,» y Joaquín Guzmán López, apodado «El Güero,» quienes son hijos de Joaquín «El Chapo» Guzmán. También está Néstor Isidro Pérez Salas, alias «El Nini,» quien fue jefe de seguridad de Los Chapitos.
Las negociaciones involucran acuerdos en los que estos individuos se declararían culpables de ciertos delitos, con el fin de evitar juicios prolongados y reducir las posibles sentencias.
Fuentes confirmaron que la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), del Departamento de Seguridad Interna (DHS), está colaborando estrechamente con el Departamento de Justicia y las defensas legales de los tres individuos para estructurar estos acuerdos. Ovidio Guzmán y Néstor Pérez Salas ya han elaborado sus acuerdos de culpabilidad, y se espera que pronto soliciten audiencias para formalizarlos ante el juez.
Esta medida es parte de un esfuerzo para acelerar el proceso legal y reducir el tiempo que pasarían en espera de juicio. El caso de Néstor Pérez es particularmente complejo, dado que ha sido acusado de múltiples delitos graves, incluyendo tráfico de fentanilo, homicidio y obstrucción de la justicia. Su esposa, ciudadana estadounidense, ya ha sido reubicada en EE.UU., lo que sugiere que Pérez podría estar en proceso de hacer una colaboración significativa. En cuanto a Ovidio Guzmán, su reciente traslado fuera de la custodia del Buró Federal de Prisiones de EE.UU. también indica un avance en sus negociaciones.
Ismael “El Mayo” Zambada García, otro líder del cártel de Sinaloa, no ha buscado acuerdos de colaboración y será trasladado pronto a Nueva York para enfrentar cargos graves en un tribunal que se caracteriza por su rigor. Mientras tanto, los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, quienes lideran la facción de Los Chapitos, se han convertido en los principales objetivos de las autoridades estadounidenses.
Néstor Pérez Salas, conocido por su rol como guardaespaldas de los líderes del cártel y su implicación en actividades violentas y delictivas, enfrenta dos casos abiertos en EE.UU. Uno en Nueva York por crimen organizado y otros delitos graves, y otro en Washington por tráfico de drogas y posesión de armas. Su caso ha sido complicado por las acusaciones de homicidio y la brutalidad asociada con sus actividades. Estas acciones subrayan el esfuerzo continuo de las autoridades estadounidenses para desmantelar las redes del cártel de Sinaloa y hacer frente a su impacto en la seguridad y el narcotráfico.
