Este miércoles, el expresidente peruano Alberto Fujimori, en el poder entre 1990 y 2000, fue liberado en cumplimiento de una orden del Tribunal Constitucional (TC). La liberación se realizó a pesar de la solicitud de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) instando a las autoridades peruanas a abstenerse de tomar tal medida.
Fujimori dejó el penal de “Barbadillo” en Lima, un día después de que el TC ordenara su «inmediata libertad», restableciendo los efectos del indulto otorgado en 2017 por el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski. A su salida, el expresidente, protegido con una mascarilla, abrazó a su hija Keiko Fujimori, líder del partido Fuerza Popular, y a su hijo Kenji.
La liberación, esperada con gran expectación, enfrentó un retraso de varias horas debido a un problema biométrico en el penal. Fujimori se dirige al domicilio de Keiko Fujimori en San Borja, según informes locales.
El Tribunal Constitucional, con tres de sus seis miembros firmando la resolución, declaró «fundado el recurso de reposición», revirtiendo la sentencia del pasado marzo. La decisión se tomó tras un fallo de un juzgado en Ica que declaró improcedente una resolución anterior que restablecía el indulto.
A pesar de la liberación ordenada por el TC, la CorteIDH emitió una resolución este miércoles, solicitando al Estado peruano que se abstenga de liberar a Fujimori. La CorteIDH busca garantizar la justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos, en referencia a las masacres de La Cantuta y Barrios Altos, por las cuales Fujimori fue condenado a 25 años de cárcel.
