En Durango, más de 350 mil personas viven en situación de pobreza alimentaria y no tienen garantizado qué comer cada día; ante este panorama, el Banco de Alimentos de Durango anunció este mes el lanzamiento de una campaña de recaudación para construir sus instalaciones y comenzar a operar, con el objetivo de combatir el hambre y reducir el desperdicio de comida en la entidad.
La iniciativa fue presentada en rueda de prensa por integrantes de la asociación civil que impulsa el proyecto, quienes detallaron que la meta es apoyar inicialmente a 50 mil personas al mes mediante la recuperación y distribución eficiente de alimentos.
La cifra de 350 mil personas en pobreza alimentaria coloca a Durango ante uno de los mayores retos sociales actuales. Familias que no saben qué comerán mañana, niñas y niños que intentan estudiar con el estómago vacío y adultos mayores que reducen sus comidas forman parte de una realidad que organizaciones civiles califican como urgente.
Un estado sin banco de alimentos
Actualmente, Durango es el único estado del país que no cuenta con un banco de alimentos afiliado a la red nacional. Esta condición ha retrasado la posibilidad de canalizar donaciones de empresas y productores hacia comunidades vulnerables.
El nuevo Banco de Alimentos de Durango busca integrarse a la Red BAMX, que agrupa a más de 60 bancos en el país y coordina esfuerzos para rescatar alimentos aptos para el consumo que, de otro modo, terminarían en la basura.
De acuerdo con los organizadores, el hambre no siempre se debe a la falta de alimentos disponibles, sino a la falta de acceso. Es decir, mientras en algunos sectores se desperdician toneladas de comida, en otros miles de personas carecen de lo básico.
¿Cómo funcionará el Banco de Alimentos?
Almacenamiento y distribución eficiente
El proyecto contempla la construcción de un espacio digno y funcional que permita almacenar, clasificar y distribuir alimentos en condiciones adecuadas de higiene y conservación.
Desde ahí se coordinaría la entrega a comunidades vulnerables, priorizando zonas con mayor índice de pobreza alimentaria. El modelo contempla alianzas con empresas, supermercados, productores agrícolas y ciudadanos que deseen donar.
El objetivo inicial es beneficiar a 50 mil personas cada mes, una cifra que podría crecer conforme aumenten las donaciones y la infraestructura.
Campaña de boteo y donadores mensuales
Para financiar la construcción, durante marzo se realizará una campaña de boteo en espacios públicos, escuelas, universidades y empresas. Además, se busca que al menos cinco mil personas se conviertan en donadoras mensuales con aportaciones desde 200 pesos.
Según los impulsores, una aportación constante permitiría dar sostenibilidad al proyecto y garantizar entregas periódicas a las familias registradas.
El impacto social del hambre en Durango
La pobreza alimentaria no solo implica no tener comida suficiente; también tiene consecuencias en salud, educación y productividad. Niñas y niños con desnutrición presentan dificultades de aprendizaje; adultos mayores enfrentan mayor riesgo de enfermedades; y familias enteras ven limitado su desarrollo.
Especialistas en desarrollo social coinciden en que contar con un banco de alimentos fortalece la red de apoyo comunitaria y reduce la presión sobre programas públicos, al sumar la participación de la sociedad civil y la iniciativa privada.
En estados donde ya operan bancos afiliados a la Red BAMX, se han logrado rescatar miles de toneladas de alimentos cada año, reduciendo desperdicios y beneficiando a millones de personas.
Un paso histórico para el estado
La creación del Banco de Alimentos de Durango representa un paso relevante en la lucha contra la inseguridad alimentaria. Además de atender la necesidad inmediata de comida, el proyecto busca generar conciencia sobre el desperdicio alimentario y fomentar una cultura de solidaridad.
Los organizadores subrayaron que el reto no puede enfrentarse solo desde el ámbito gubernamental o solo desde la sociedad civil. Se requiere la participación conjunta de empresas, instituciones educativas y ciudadanos.
En un contexto donde más de 350 mil personas enfrentan pobreza alimentaria, el éxito del Banco de Alimentos dependerá del respaldo social y la transparencia en su operación.
Combatir el hambre en Durango implica no solo construir un inmueble, sino consolidar una red permanente de donación, distribución y seguimiento que garantice que los alimentos lleguen a quienes más los necesitan.
El desafío está planteado: transformar la solidaridad en acciones concretas y sostenidas en el tiempo.
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