Justin Trudeau, primer ministro de Canadá desde 2015, anunció su renuncia como líder del Partido Liberal y su dimisión al cargo, admitiendo que su permanencia ya no favorece al país. La decisión llega en medio de tensiones internas en el partido y un Parlamento paralizado. En conferencia de prensa, Trudeau expresó que su amor por Canadá y la democracia lo llevaron a dar este paso, declarando que es momento de que otro líder impulse el futuro de la nación.
El proceso de sucesión se activará tras la elección de un nuevo líder liberal, quien encabezará la transición. Trudeau, de 53 años, culminará una gestión marcada por reformas progresistas y desafíos, pero también por un descenso de popularidad en los últimos años, atribuido al descontento ciudadano por los altos costos de vida y la crisis de vivienda.
Con elecciones programadas para octubre y encuestas desfavorables, los liberales enfrentan un difícil panorama electoral frente a los conservadores. Aunque Trudeau logró contener críticas internas por un tiempo, el descontento escaló tras intentar relevar a Chrystia Freeland, exministra de Economía y aliada clave, lo que provocó su renuncia y acusaciones de priorizar maniobras políticas sobre los intereses del país.
El Parlamento, originalmente programado para reiniciar sesiones en enero, verá pospuestas sus actividades hasta marzo, dejando en suspenso las acciones de la oposición, que había planeado derrocar al gobierno. Trudeau se despide tras dos reelecciones y un legado que, aunque polémico, deja una huella profunda en la política canadiense.
