La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), alertó que la actividad ilícita de cárteles y bandas delictivas está relacionada con la elaboración y tráfico de drogas y que esto sigue generando altos niveles de violencia en México por la disputa entre estos grupos.
En su informe anual correspondiente a 2023, el organismo encargado de vigilar el uso de drogas en los países miembros afirmó que, si bien los asesinatos en el país «han disminuido ligeramente», la tasa de víctimas sigue estando entre las más altas del mundo.
«La fabricación y el tráfico ilícito de drogas por cárteles y grupos delictivos siguen contribuyendo a la existencia de altos niveles de violencia en México. Según datos de la UNODC, si bien las tasas de homicidio intencional en el país han disminuido ligeramente en los últimos años, la tasa de homicidios sigue estando entre las más altas del mundo: en 2021 se registraron más de 28 homicidios por cada 100 mil habitantes. Los datos disponibles correspondientes a 2022 y 2023 indican que las tasas de violencia y homicidios en el país se han mantenido en los niveles de 2021″, señaló.
La Junta Internacional advierte que la crisis de opioides sigue teniendo graves consecuencias en los países de América del Norte, principalmente en los Estados Unidos, donde son cada vez más las muertes por intoxicación por opioides relacionados con fentanilo fabricado mezclado con otras drogas sintéticas.
Respecto a México, la Junta alerta que experimenta un aumento en la demanda de tratamiento por consumo de metanfetamina, ya que de seis estados en 2017 ahora son 21, lo que presentan esta problemática.
«México atraviesa una transición epidemiológica en cuanto a la demanda de tratamiento por consumo de metanfetamina y está experimentando un aumento de los ingresos a tratamiento en un mayor número de estados. En 2017, 6 estados habían registrado ingresos por consumo de metanfetamina y esa cifra aumentó a 21 estados en 2022», indicó.
La JIFE señaló que, entre esos años, el consumo de metanfetamina, éxtasis y estimulantes aumentó un 218%, mientras que, en 2022, esas sustancias representaron más del 46 % de las solicitudes de tratamiento.
