El presidente municipal de Naucalpan, Isaac Montoya, anunció la modernización del Pozo Artesanos en el Estado de México. La obra sustituye una planta generadora de diésel por un transformador de pedestal conforme a los lineamientos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con el objetivo de garantizar un suministro de agua más eficiente y seguro. Esta acción busca dignificar la infraestructura hidráulica y mejorar el acceso al agua en colonias históricamente afectadas.
Una transformación necesaria y urgente
En un contexto donde la crisis hídrica golpea con fuerza a múltiples regiones del país, el gobierno municipal de Naucalpan ha apostado por la rehabilitación de infraestructura clave. El Pozo Artesanos, ubicado en una zona estratégica del municipio, ha sido objeto de una intervención profunda. La planta generadora de energía que operaba con diésel fue retirada, dando paso a un transformador de pedestal, que no solo mejora el rendimiento, sino que también disminuye riesgos operativos y de contaminación.
Durante el anuncio, Montoya enfatizó que el derecho al agua no debe verse como un privilegio, sino como un compromiso del gobierno con su ciudadanía. Con esta obra, se beneficia directamente a habitantes de seis colonias: Benito Juárez, Ampliación Benito Juárez, Mártires de Río Blanco, Ampliación Mártires de Río Blanco, El Chamizal y Estado de México.

Cumplir con la gente, no con discursos
Desde el inicio de su administración, Montoya instruyó al Organismo de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento (OAPAS) a iniciar un proceso de dignificación y modernización de los sistemas hidráulicos municipales. La apuesta ha sido clara: invertir en pozos, tanques, cárcamos y plantas tratadoras que habían sido abandonados por gobiernos anteriores.
Con una inversión histórica en infraestructura, el gobierno local afirma que este tipo de obras no solo mejoran el abasto, sino que también dignifican la vida cotidiana de miles de personas. “Estamos corrigiendo lo que otros dejaron incompleto. Aquí gobierna la esperanza, y se gobierna con hechos”, afirmó el edil.
Seguridad hídrica para todos
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la mejora en la seguridad del sistema hidráulico. La eliminación de una planta de diésel, altamente contaminante y costosa, permite un control más estable y seguro del suministro. Además, al alinearse con las normas técnicas de la CFE, se garantiza un servicio más sostenible a mediano y largo plazo.
La obra también representa un alivio para las colonias más afectadas por cortes y fallas constantes en el suministro. Según datos del propio OAPAS, el Pozo Artesanos ahora tiene la capacidad de operar con mayor continuidad y eficiencia, ayudando a estabilizar la presión del agua en zonas que han sufrido durante años.
Un compromiso que va más allá del discurso

El mensaje de Montoya no pasó desapercibido. Al insistir en que “el agua es un derecho, no un privilegio”, el presidente municipal marcó distancia de otras administraciones que, según sus palabras, “abandonaron su responsabilidad”.
Además, esta obra forma parte de una estrategia integral que contempla la rehabilitación de otros pozos y sistemas hidráulicos en todo el municipio. La visión es clara: construir bienestar duradero para las presentes y futuras generaciones.
El agua como eje del bienestar social
La transformación del Pozo Artesanos se enmarca en una política de atención directa a las necesidades básicas de la población. El acceso al agua potable, además de ser un derecho humano, es fundamental para la salud, la educación, el desarrollo económico y la equidad social.
Con esta acción, Naucalpan avanza hacia una gestión más equitativa, eficiente y sustentable del recurso hídrico, sumándose a una tendencia necesaria en los gobiernos municipales del país.
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