Las fuertes lluvias registradas en la ciudad de Girona, ubicada en el este de España, causaron importantes inundaciones que afectaron la movilidad y las infraestructuras locales. Esta nueva emergencia llega en un contexto de tragedia en el país, que aún se encuentra en proceso de recuperación tras las devastadoras inundaciones en Valencia, donde se reportaron 219 fallecimientos.
A pesar de la magnitud del fenómeno, las autoridades locales informaron que no hubo víctimas fatales ni heridos en Girona. Sin embargo, las intensas precipitaciones provocaron el desbordamiento de ríos, arrastrando 32 vehículos que quedaron atrapados debajo de un puente sin llegar al mar. Las lluvias también bloquearon varias carreteras y afectaron el tráfico en la región. Los Bomberos y los Mossos d’Esquadra inspeccionaron la zona y confirmaron que no había personas dentro de los vehículos arrastrados, a pesar de que algunos conductores habían ignorado las advertencias de estacionarse en áreas de riesgo durante el temporal.
Este evento, aunque no tan devastador como las inundaciones en Valencia, pone de manifiesto la creciente intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, fenómeno que los científicos atribuyen al cambio climático. En ese sentido, las lluvias de octubre en España marcaron un récord histórico, siendo el mes más lluvioso en décadas, con casi el doble de precipitación en comparación con el promedio habitual. A su vez, las temperaturas en el país fueron inusualmente altas, con un promedio de 15.5°C, lo que también contribuye a intensificar las tormentas.
El caso más emblemático fue el de la localidad de Turís, donde se registraron 184.6 mm de lluvia en solo una hora, estableciendo un nuevo récord nacional. La cifra total de precipitaciones en la región de Valencia alcanzó los 771 mm en un solo día, acercándose al récord histórico de 1987.
