La posible imposición de aranceles del 25% a las importaciones mexicanas en Estados Unidos golpearía fuertemente al sector automotriz, principal exportador del país, según un informe de Moody’s Analytics. La firma advierte que los vehículos y autopartes mexicanos perderían competitividad, desencadenando una caída en la producción, pérdida de empleos y un freno al crecimiento económico nacional.
Moody’s destaca que más del 80% de las exportaciones mexicanas se destinan a Estados Unidos, representando el 30% del PIB. Un arancel del 25% encarecería los costos, reduciendo la demanda de automóviles fabricados en México y afectando las cadenas de suministro integradas de Norteamérica. “La producción disminuiría, y con ello, la necesidad de energía eléctrica y materias primas, impactando a sectores como minería y químicos”, explica el reporte.
La crisis se extendería a otros rubros:
* Sector eléctrico: Menor consumo por cierres de plantas.
* Banca: Deterioro en la calidad de créditos por desaceleración económica.
* Aerolíneas y comercio minorista: Reducción de actividad por contracción del gasto.
Moody’s señala que el turismo sería el único sector beneficiado. Una posible depreciación del peso atraería a más visitantes estadounidenses, que en 2023 representaron el 69% de los ingresos turísticos internacionales de México. El país, sexto destino más visitado del mundo, podría capitalizar su atractivo cultural y de precios accesibles.
México enfrenta un dilema: mientras el T-MEC buscaba fortalecer la integración comercial, los aranceles reviven tensiones proteccionistas. Aunque el gobierno ha negociado aplazamientos —como el acuerdo para controlar migración y fentanilo—, la amenaza persiste. Analistas subrayan que, de aplicarse, México podría recurrir a represalias o al mecanismo de disputas del tratado comercial.
Mientras la industria automotriz se prepara para un escenario crítico, el turismo emerge como un refugio económico temporal. La clave para México será equilibrar la defensa de su sector manufacturero con estrategias para aprovechar el flujo de visitantes, mitigando así el impacto de una posible guerra comercial.
