El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) ha incrementado en 50.7% la subrogación de servicios de hemodiálisis a proveedores privados entre 2018 y 2024, según datos oficiales. Actualmente, 31,254 de los 44,838 pacientes con insuficiencia renal terminal son atendidos en unidades externas, representando el 70% del total. Este crecimiento contrasta con el discurso de desprivatización de la Cuarta Transformación y evidencia la dependencia creciente del sector privado para un tratamiento vital.
Cifras que Revelan una Crisis Silenciosa
La insuficiencia renal crónica afecta a más de 10 millones de mexicanos, según la Sociedad Mexicana de Nefrología. Para quienes alcanzan la etapa 5, la hemodiálisis se vuelve indispensable: tres sesiones semanales de cuatro horas que filtran artificialmente la sangre. Sin embargo, la capacidad del IMSS para atender esta demanda ha quedado rebasada:

- En 2018, el IMSS contaba con 144 salas y 1,402 máquinas propias.
- Para 2024, solo aumentó a 154 salas y 1,737 máquinas, un crecimiento marginal frente al 43.9% más de pacientes.
Mientras tanto, el gasto en subrogación se disparó de 3,000 a 7,000 millones de pesos en el mismo periodo, superando el 100% de incremento.
Falta de Nefrólogos y un Modelo en Crisis
La saturación del sistema se refleja en la disminución de especialistas por paciente:
- En 2022, había 1 nefrólogo por cada 56 pacientes.
- En 2024, la proporción cayó a 1 por cada 69.
Este déficit obliga a derivar más casos al sector privado, perpetuando un modelo cuestionado éticamente: ¿Puede llamarse «público» un sistema donde lo vital depende de empresas?
Tlaxcala: El Ejemplo de que Sí es Posible
El Complejo de Atención Especializada en Salud y Bienestar (CAESB) en Tlaxcala demuestra que otro modelo es viable:

- Sala de hemodiálisis 100% pública.
- Capacidad para 30,000 sesiones anuales.
- Atención gratuita para pacientes sin seguridad social.
Durante una visita reciente, la presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó la necesidad de alinear el discurso con hechos, señalando que el Estado no debe financiar la privatización de lo esencial.
Urge un Plan Nacional para la Hemodiálisis Pública
Expertos exigen una estrategia integral que incluya:
- Inversión en infraestructura: Más salas y equipos propios.
- Formación de especialistas: Aumentar nefrólogos y técnicos.
- Prevención y trasplantes: Reducir nuevos casos mediante detección temprana.
Mientras el 70% de la hemodiálisis en el IMSS siga en manos privadas, la promesa de «desprivatizar la salud» seguirá en entredicho. 10 millones de mexicanos con enfermedad renal, y miles dependiendo de máquinas para vivir, merecen más que discursos.
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