El secretario de Hacienda, Édgar Amador, pidió mantener la calma ante un posible aumento en los precios de combustibles en México derivado de la crisis en Medio Oriente. El funcionario explicó este jueves que el gobierno cuenta con mecanismos fiscales para amortiguar las variaciones del mercado internacional, luego de que el petróleo superó los 100 dólares por barril tras el cierre del estrecho de Ormuz ordenado por el nuevo líder supremo de Irán.
Durante una declaración pública, Amador explicó que desde 2019 existe el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como herramienta para estabilizar el precio de las gasolinas y el diésel. Este mecanismo permite aplicar estímulos fiscales cuando los precios internacionales del petróleo aumentan, con el objetivo de reducir el impacto en los consumidores. El funcionario señaló que el sistema funciona ajustando variables del mercado y aseguró que no debería existir una preocupación inmediata entre los usuarios.
El incremento en los precios internacionales del petróleo comenzó a reflejarse en los mercados tras la escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El crudo Brent del Mar del Norte superó los 100 dólares por barril y alcanzó un máximo de 101.59 dólares durante la jornada. Desde el inicio del conflicto hace casi dos semanas, el precio del petróleo acumula un aumento cercano al 38 por ciento, lo que ha generado volatilidad en bolsas internacionales y presiones sobre los mercados energéticos.
En México, la mezcla mexicana de exportación cerró recientemente en 81.59 dólares por barril. Ante este escenario, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum renovó el acuerdo con el sector gasolinero para mantener el precio de la gasolina regular en 24 pesos por litro durante los próximos seis meses. El pacto cuenta con el respaldo de aproximadamente 96 por ciento de las estaciones de servicio del país y busca evitar fluctuaciones abruptas en el precio del combustible.
El encarecimiento del petróleo podría tener efectos más amplios si el conflicto en Medio Oriente se prolonga. Analistas advierten que el impacto no se limita a las gasolinas, ya que también podría presionar el tipo de cambio, el costo del financiamiento internacional y los precios de otros energéticos como el gas natural y la electricidad. Además, un aumento en el precio del petróleo podría elevar el costo de fertilizantes y terminar reflejándose en alimentos como frutas y verduras, lo que incrementaría la inflación.
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