Una violenta disputa entre dos cárteles del crimen organizado dejó un saldo de dos policías muertos, múltiples bloqueos carreteros con vehículos incendiados y ataques a negocios en Michoacán, Guanajuato y Jalisco, según confirmó este jueves el secretario de Seguridad federal, Omar García Harfuch. Los hechos ocurrieron en 26 municipios, donde grupos criminales quemaron al menos 18 carreteras principales, incluyendo las rutas Morelia-Guadalajara y Zamora-La Piedad.
La violencia estalló después de que autoridades realizaron un operativo en Apatzingán, Michoacán, donde decomisaron 214 máquinas tragamonedas instaladas presuntamente por grupos delictivos para extorsionar a comerciantes. «Fue un conflicto entre dos grupos que se dio principalmente en Michoacán», explicó la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque admitió que no hubo detenciones tras los ataques.
García Harfuch informó que, en una acción coordinada, lograron liberar las carreteras y asegurar artefactos explosivos. Sin embargo, la situación sigue tensa, con refuerzo de seguridad en las zonas afectadas. Mientras tanto, la SSP de Michoacán vinculó los ataques directamente con la represalia de los cárteles por el operativo contra sus negocios ilegales.
Prospectiva
Esta nueva ola de violencia evidencia la fragilidad de la seguridad en la región y la capacidad de los cárteles para paralizar estados enteros en cuestión de horas. Analistas prevén que los enfrentamientos podrían escalar en los próximos días, especialmente si las autoridades intensifican operativos contra sus fuentes de ingreso ilegal. La pregunta clave: ¿logrará el gobierno contener esta crisis o los cárteles seguirán marcando la agenda con fuego y balas?
