Durante la representación de la Última Cena, en el barrio de San Miguel, en Celaya, Guanajuato, una mujer identificada como Jazmín fue asesinada. El evento terminó en caos tras una balacera.
Un grupo armado irrumpió en plena escenificación religiosa, desatando disparos que sembraron el pánico entre asistentes y actores. Todos se arrojaron al suelo buscando resguardo. Jazmín y un hombre cayeron heridos de bala. Ambos recibieron impactos en la cabeza y fueron trasladados de inmediato al hospital. Lamentablemente, la joven falleció durante el trayecto. El estado del otro herido y se desconoce su estado de salud.
Videos en redes sociales muestran el horror. Personas con vestimentas bíblicas corren a ayudar, mientras otras quedan paralizadas por el miedo. La escena revela el impacto emocional vivido esa noche.
Las fuerzas de seguridad llegaron rápidamente. Policía Municipal, Guardia Nacional y Ejército resguardaron la zona, aseguraron evidencia y despejaron el lugar para garantizar la seguridad de los presentes.
Prospectiva: Este hecho refleja la creciente violencia que empaña incluso los eventos más sagrados. La comunidad exige justicia, pero también urge una estrategia de seguridad más efectiva. La violencia no respeta horarios ni contextos, y la tragedia de Jazmín no debe quedar impune.
