El Gobierno de Nuevo León clausuró la planta metalúrgica de Zinc Nacional, así como dos naves industriales en el municipio de García, tras una inspección ambiental. Esta acción responde a una serie de investigaciones que evidencian niveles alarmantes de plomo y arsénico en la zona metropolitana de Monterrey.
La clausura se produce luego de que la Procuraduría Estatal de Medio Ambiente realizara una visita de inspección y determinara la suspensión total de las operaciones de la empresa. Se detectaron irregularidades ambientales graves, lo que llevó a la inmediata paralización de sus hornos y procesos industriales.
El cierre de Zinc Nacional se da en el contexto de una investigación publicada en enero, que reveló que empresas acereras estadunidenses enviaban polvos tóxicos a la planta para su procesamiento. Un equipo de la UNAM confirmó la presencia de niveles críticos de metales pesados en viviendas y escuelas cercanas, superando hasta 1,760 veces los umbrales de seguridad en Estados Unidos.
Las muestras analizadas mostraron contaminación extrema por plomo, cadmio y arsénico, lo que representa un riesgo directo para la salud de los habitantes de San Nicolás de los Garza. La situación generó preocupación en la comunidad y llevó a las autoridades a tomar medidas drásticas.
Tras la clausura, Zinc Nacional emitió un comunicado asegurando que cumple con las regulaciones ambientales y que ha sido objeto de múltiples auditorías por parte de clientes y certificadoras internacionales. Sin embargo, las evidencias científicas y periodísticas contradicen estas afirmaciones, lo que refuerza la decisión de las autoridades de frenar sus actividades.
Prospectiva:
La clausura de Zinc Nacional podría marcar un precedente para otras empresas con historial de contaminación.
