Un estudio arqueológico en Núremberg, Europa, ha revelado una fosa común sin precedentes, posiblemente la más grande del continente, con más de 600 esqueletos de víctimas de la peste del siglo XVII. El hallazgo fue realizado por expertos de la empresa de excavaciones In Terra Veritas de Bamberg, durante una investigación en la calle Großweidenmühlstrasse, donde se planea construir una residencia de ancianos.
Aunque se esperaba encontrar restos de una fortificación fronteriza de la Guerra de los Treinta Años o de una antigua casa de niños del siglo XIX, los arqueólogos se sorprendieron al descubrir la fosa común. La presencia de un hospital cercano sugiere que los cadáveres podrían haber sido enterrados no solo de la clínica, sino también de personas fallecidas en la ciudad durante la epidemia de peste.
Los esqueletos, dispuestos en siete capas en algunos casos, revelan que los muertos no fueron enterrados según los ritos religiosos habituales, sino que se buscó aprovechar al máximo el espacio y enterrar los cadáveres lo más rápido posible debido al temor al contagio. La presencia de botones, ganchos y hebillas indica que algunos cuerpos estaban vestidos, mientras que otros solo estaban envueltos en tela.
Este hallazgo proporciona una valiosa oportunidad para la investigación arqueológica y antropológica, permitiendo a los expertos comprender mejor la vida y el sufrimiento de las personas durante el siglo XVII.
