FGR detiene al maquinista del Tren Interocéanico por descarrilamiento

La fiscal Ernestina Godoy presentó los hallazgos de la caja negra: el tren superó en 41 km/h el límite en rectas y en 15 km/h en la curva donde volcó

Redacción
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La Fiscalía General de la República (FGR) detuvo a Felipe de Jesús Díaz Gómez, el maquinista del Tren Interoceánico que se descarriló el 28 de diciembre de 2025 en Nizanda, Oaxaca, un accidente que dejó 14 personas fallecidas y múltiples lesionados. El agente del Ministerio Público Federal lo señala por su presunta responsabilidad en los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.

Su captura se realizó en Palenque, Chiapas, y fue trasladado a las instalaciones de la FGR en Tuxtla Gutiérrez para el proceso legal correspondiente. La detención se produce luego de que la fiscalía determinara, mediante dictámenes periciales y los datos de la caja negra, que la causa del siniestro fue el exceso de velocidad imprimido por el conductor.

La fiscal general Ernestina Godoy Ramos presentó este martes los resultados de la investigación técnica que atribuye la tragedia a una negligencia operativa grave. De acuerdo con los datos extraídos de la caja negra de la locomotora guía, el tren llegó a alcanzar 111 kilómetros por hora en tramos rectos, donde la velocidad máxima autorizada era de 70 km/h, es decir, 41 km/h por encima del límite.

En el momento crítico, al ingresar a la curva donde ocurrió el volcamiento, el tren circulaba a 65 km/h, superando en 15 km/h el límite máximo de 50 km/h establecido para ese tramo en el Horario Ferroviario Vigente.

Durante una exposición detallada ante medios, Godoy Ramos explicó la metodología de la investigación. Señaló que el Horario Ferroviario Vigente es el documento que contiene las restricciones y condiciones operativas de la vía, incluyendo las velocidades máximas según el tipo de servicio. Para el tramo específico del siniestro, ubicado en el kilómetro Z-230 + 290 de la ruta Salina Cruz-Coatzacoalcos, la velocidad máxima para el servicio de pasajeros estaba fijada en 50 km/h. «Es necesario destacar que la velocidad autorizada era de 50 km/h, sin embargo, el tren viajaba a 65 km/h de acuerdo con los registros de la caja negra», precisó la fiscal.

La caja negra, descrita por Godoy como una herramienta tecnológica de alta confiabilidad e inalterable, almacena datos fundamentales como la localización, el registro de velocidad, eventos de supervisión, alertas y actuaciones automáticas. La información fue extraída con la cadena de custodia correspondiente por el equipo pericial de la FGR, permitiendo reconstruir el comportamiento del tren. Los hallazgos clave se dividen en tres áreas: la infraestructura, el material rodante y la operación.

En primer lugar, la verificación de la infraestructura de vía realizada después del siniestro no encontró daños en los componentes de la superestructura y subestructura ferroviaria —rieles, fijaciones, durmientes, balastro, subbalastro y terraplenes— que fueran previos al accidente. Todos los daños localizados fueron atribuibles directamente al impacto del descarrilamiento.

En segundo lugar, la inspección del tren, compuesto por dos locomotoras y cuatro coches con un peso aproximado de 400 toneladas, tampoco reveló fallas. Se revisaron ruedas, cejas, superficies de rodadura, zapatas de freno y los elementos de acople (mecanismo de conexión automática de seguridad), sin encontrar elementos que pudieran poner en riesgo la operación según la normatividad.

El tercer y crucial componente fue el análisis de la operación. Los datos de la caja negra mostraron que, en tramos previos al siniestro, el tren redujo su velocidad e incluso se detuvo a cero km/h en estaciones, lo que demostró que el sistema de frenado funcionaba adecuadamente. Sin embargo, luego de esas detenciones, el maquinista aceleró considerablemente. «El ingreso del tren a las curvas previas de la que sucedió el siniestro lo realizó a una velocidad de 52 km/h durante la primera curva. Después inició un incremento de la velocidad hasta un máximo de 65 km/h, velocidad con la cual ingresó y permaneció en la curva del siniestro», detalló Godoy.

La fiscal explicó la física del riesgo involucrada: «El exceso de velocidad en un tren, a diferencia de un vehículo convencional, se potencializa debido al peso, la masa y el radio de curva, ya que aumenta la fuerza centrífuga, es decir, aquella que aleja el vehículo del centro de rotación, lo que provoca que salga de las vías y vuelque». Este principio físico, combinado con los datos de velocidad, constituye el núcleo de la argumentación de la fiscalía para establecer la relación causal entre la acción del maquinista y el desenlace fatal.

Adicionalmente, la investigación incluyó un cálculo aritmético del tiempo de recorrido entre el inicio del trayecto y el punto del siniestro, el cual también corroboró que el tren realizó el trayecto en un tiempo menor al que hubiera tomado respetando los límites, confirmando el exceso de velocidad sostenido.

Con estos elementos, la FGR determinó que existían suficientes fundamentos para ejercer acción penal. Elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y agentes del Ministerio Público realizaron las diligencias que culminaron con la localización y captura del maquinista Felipe de Jesús Díaz Gómez en Chiapas. El proceso legal continuará con la formulación de la imputación y la presentación de las pruebas ante un juez de control, quien determinará la situación jurídica del detenido.

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