El FBI ha intensificado la investigación sobre el ataque perpetrado por un veterano del Ejército estadounidense inspirado en el grupo Estado Islámico (EI), quien embistió con una camioneta a una multitud que celebraba el Año Nuevo en Nueva Orleans. Este atentado, ocurrido el 1 de enero en Bourbon Street, en el famoso Barrio Francés, dejó un saldo de 15 muertos y más de 30 heridos.
El autor, identificado como Shamsud Din Jabbar, un ciudadano estadounidense de 42 años residente en Texas, murió en un enfrentamiento con la policía poco después de cometer el ataque. Las autoridades, sin ofrecer mayores detalles, han indicado que se encuentran en la búsqueda de posibles cómplices que pudieron haber colaborado con Jabbar.
El ataque ha generado reacciones internacionales. El Vaticano expresó su pesar a través de un mensaje del cardenal Pietro Parolin, quien transmitió las condolencias del papa Francisco a las víctimas y sus familias. Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, condenaron el ataque y expresaron su solidaridad con los afectados. China también manifestó su firme oposición a cualquier acto de terrorismo contra civiles, mientras que el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, envió sus pensamientos y oraciones a las víctimas y sus seres queridos.
El ataque, según indicó el presidente Joe Biden, estuvo directamente inspirado por el grupo Estado Islámico. Jabbar había publicado videos horas antes de su acto, declarando su motivación en apoyo a esta organización. Anne Kirkpatrick, superintendenta de policía, describió al atacante como un terrorista, mientras que el FBI informó que se encontró una bandera del EI dentro del vehículo utilizado en el atentado.
El grupo Estado Islámico, aunque debilitado tras la destrucción de su “califato” en Irak y Siria entre 2014 y 2019, continúa siendo una amenaza activa, como lo demuestra este trágico episodio que ha sacudido a la comunidad internacional.
