En Manila, la capital de Filipinas, se informó el trágico fallecimiento de Mali, una elefanta que vivió en cautiverio durante más de 50 años en un zoológico local. A pesar de ser una atracción popular, la vida solitaria del paquidermo ha desatado controversias sobre las condiciones en las que vivió.
Las autoridades del zoológico confirmaron la muerte de Mali, conocida también como el «elefante más triste del mundo». La alcaldesa de Manila, Honey Lacuna, expresó sus condolencias a la comunidad, destacando la importancia que Mali tenía para la capital filipina.
El veterinario del zoológico, Heinrich Domingo, informó que la autopsia reveló que Mali padecía cáncer de páncreas, refutando las acusaciones de negligencia. Afirmó que eran su familia. Sin embargo, el grupo PETA condenó la situación, criticando la decisión de mantener a Mali sola durante décadas, subrayando que los elefantes son criaturas sociales que viven en manadas en la naturaleza.
La muerte de Mali ha avivado el debate sobre las condiciones de vida de los animales en cautiverio y ha suscitado llamados a una mayor conciencia sobre el bienestar de estos seres en entornos zoológicos.
