Ghislaine Maxwell, la exasistente y novia del financiero Jeffrey Epstein, se negó este lunes a responder preguntas ante un panel de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, invocando sus derechos de la Quinta Enmienda. Sin embargo, a través de su abogado, ofreció testificar «completa y honestamente» si el presidente Donald Trump le concede un indulto presidencial, afirmando que con su declaración podría demostrar que ni Trump ni el exmandatario Bill Clinton cometieron irregularidades durante su relación con Epstein.
La Comisión para la Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes citó a Maxwell a una declaración a puerta cerrada mediante videollamada desde la prisión federal de baja seguridad en Texas donde cumple una sentencia de 20 años por tráfico sexual de menores. La intención del panel era interrogarla sobre su conocimiento del sistema de abuso sexual establecido por Jeffrey Epstein, quien murió en una celda en 2019 en lo que se clasificó como un suicidio.

Durante la declaración, Maxwell se amparó sistemáticamente en la Quinta Enmienda, que protege contra la autoincriminación. Sin embargo, su abogado, David Oscar Markus, entregó un comunicado a la comisión en el que planteó la condición para una futura cooperación. «Maxwell está preparada para hablar completa y honestamente si el presidente Trump le concede el indulto», declaró Markus. Agregó que tanto Trump como Clinton «son inocentes de cualquier delito», pero que «sólo la señora Maxwell puede explicar por qué, y el público tiene derecho a esa explicación».
La solicitud fue recibida con escepticismo y rechazo por legisladores de ambos partidos. La representante demócrata Melanie Stansbury la calificó como un «descarado intento» para que Trump anule su condena. «Está muy claro que está haciendo campaña para obtener un indulto», señaló. Por su parte, la representante republicana Anna Paulina Luna se opuso rotundamente en redes sociales: «Nada de indultos. Cumpla con lo requerido o enfrente al castigo. Mereces que se haga justicia por lo que hiciste, monstruo».
La Casa Blanca, consultada sobre el llamado de Maxwell, se remitió a comentarios anteriores de Trump en los que había indicado que un indulto para ella no estaba en su radar. Maxwell lleva meses solicitando que se anule su condena, argumentando que su juicio fue injusto. En diciembre de 2025, presentó una solicitud para que un juez federal de Nueva York revise lo que sus abogados llaman «nuevas pruebas sustanciales» de violaciones constitucionales en su proceso.

Paralelamente a la declaración de Maxwell, varios legisladores pasaron horas este lunes en una oficina del Departamento de Justicia en Washington revisando versiones sin censura de más de 3 millones de archivos del caso Epstein, liberados bajo una ley del Congreso aprobada en 2025. Los congresistas sólo pueden tomar notas a mano y no están acompañados por asistentes.
El representante Jamie Raskin, principal demócrata en la Comisión de Asuntos Jurídicos, señaló la inmensa magnitud de la tarea. «Incluso si todos los legisladores que impulsaron la votación para liberar los archivos pasaran cada hora despiertos en el Departamento de Justicia, aún nos llevaría meses revisar todos esos documentos», declaró. Su colega, el representante republicano Thomas Massie, afirmó que tras revisar parte del material encontró los nombres de seis hombres «probablemente incriminados» y consideró la posibilidad de nombrarlos en el pleno de la Cámara, donde sus declaraciones estarían protegidas por inmunidad parlamentaria.
Los demócratas han criticado la gestión de la publicación de los archivos por parte del Departamento de Justicia, encabezado por la secretaria Pam Bondi. Acusan al departamento de una censura incompetente que dejó expuesta información personal de las víctimas, incluyendo fotografías desnudas, mientras que a la vez ocultó información que podría conducir al escrutinio de allegados a Epstein. Una audiencia con Bondi está programada para el miércoles, donde será cuestionada sobre este proceso.
La publicación de los archivos ha tenido repercusiones internacionales, incluyendo una crisis política en el Reino Unido tras revelarse los estrechos lazos del exembajador británico en EU con Epstein. En Estados Unidos, sin embargo, ninguna figura política de alto nivel ha enfrentado acusaciones creíbles directamente vinculadas a los abusos, pese a las conocidas relaciones sociales que tanto Trump como Clinton mantuvieron con Epstein en las décadas de 1990 y 2000.
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