Vehículos blindados del ejército estadounidense han sido desplegados a menos de 100 metros de viviendas mexicanas en la frontera con Arizona, como parte de la nueva ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump. Los residentes reportan la presencia de tanquetas Stryker -utilizadas en combate de infantería- frente a colonias como Independencia, donde operan escuelas como el CETIS 128 y la Universidad Pedagógica Nacional.
El despliegue coincide con el reforzamiento de la Patrulla Fronteriza y la reanudación de redadas migratorias en ciudades santuario, según confirmaron fuentes del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Autoridades mexicanas mantienen una vigilancia limitada en la zona, donde históricamente han operado grupos delictivos dedicados al tráfico de drogas y personas.
Preocupación en comunidades fronterizas
En la colonia Independencia, cuyos patios traseros colindan directamente con el muro fronterizo, los vecinos expresan temor ante la presencia de equipo militar. «Nos da miedo que ocurra un incidente, que disparen. En este barrio puede pasar cualquier cosa», comentó Juan, estudiante del CETIS 128 cuyo nombre fue cambiado por seguridad.

Eréndira Pérez, madre de familia, manifestó su preocupación: «¿Con qué confianza dejas salir a los niños? ¿Y si alguien lanza una piedra? Los soldados pueden responder con balas». Sin embargo, el activista Fernando Pedraza señaló que los vehículos no portan armamento visible y cumplen una función disuasoria.
Detalles del operativo militar
Los vehículos Stryker detectados tienen capacidad para portar armamento pesado como ametralladoras de 50 mm o cañones de 105 mm, con un costo estimado entre 4 y 8 millones de dólares por unidad. Según portales especializados, estos mismos modelos fueron enviados previamente a Ucrania.
Además de la unidad estacionada frente a la calle Independencia, se reportó otra tanqueta en el Ejido Mascareñas, cerca de Santa Cruz, descendiendo por una pendiente montañosa escoltada por militares en camionetas.
Contexto de la política migratoria de Trump
Este despliegue fronterizo se enmarca en la nueva ofensiva migratoria anunciada en mayo, que incluye:

- Redadas masivas en centros de trabajo
- Operativos en ciudades santuario
- Uso de aviones militares para deportaciones
- Participación conjunta del FBI, DEA y Pentágono
El gobierno estadounidense justifica estas medidas como necesarias para «preservar la seguridad pública», aunque organizaciones civiles denuncian el uso de leyes obsoletas como la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798.
Reacciones y perspectivas
Mientras algunos vecinos comprenden la postura estadounidense («Mira nuestro país: muertos por todos lados, narcotráfico… Ellos no quieren lo mismo»), autoridades locales evitan pronunciarse por temor a represalias como la cancelación de visas.

Expertos señalan que esta militarización responde a la estrategia de campaña de Trump, quien acusa a los demócratas de usar políticamente a los migrantes. Sin embargo, advierten que la presencia de equipo bélico en zonas urbanas aumenta el riesgo de incidentes internacionales.
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