El escenario político de la Ciudad de México dio un giro contundente. Los resultados electorales de 2024 no solo reconfiguraron el poder local: confirmaron la caída del PRI, un partido que durante décadas fue símbolo de dominio, pero hoy enfrenta un declive que parece irreversible.
Los números del derrumbe
De acuerdo con un análisis comparativo de los resultados electorales 2021–2024, el PRI cayó del 13.93% al 7.62% dentro de la coalición “Fuerza y Corazón por México” (PAN–PRI–PRD). En contraste, Morena y sus aliados (PT y PVEM) alcanzaron el 51.92% de la votación total, mientras que la oposición apenas llegó al 39.84%.
Aunque la participación ciudadana creció del 52.18% al 69.83%, el PRI no logró capitalizar ese aumento. Su peso dentro de la coalición opositora se desplomó, mientras el PAN se consolidó como la fuerza principal del bloque, pasando del 25.44% al 28.24%, aunque todavía lejos de competir frente a Morena.
Uno de los casos más representativos es La Magdalena Contreras.
En 2021, la alianza opositora (PAN–PRI–PRD) había ganado con 56 mil 667 votos, pero en 2024 Morena–PVEM–PT recuperó el control con 69 mil 80 votos.
El cambio fue total: la izquierda volvió a dominar 91 secciones electorales, el mismo número que antes controlaba la oposición.
El PAN creció ligeramente (de 18.44% a 20.06%), pero el PRI cayó otra vez (de 28.93% a 20.68%).
El mensaje de las urnas fue claro: el voto priista se fragmentó, se debilitó y migró hacia otras opciones políticas. Su estructura territorial, alguna vez poderosa, hoy luce sin rumbo ni liderazgo.
El divorcio con el PAN: golpe final
La situación se agrava con el reciente anuncio del PAN de competir sin alianzas en las próximas elecciones.
Esa decisión deja al PRI sin su último salvavidas político. En alcaldías donde el voto conjunto fue clave, como La Magdalena Contreras, el tricolor carece de estructura propia para mantenerse competitivo.
Para el PAN, el reto será conservar su votación sin aliados. Para el PRI, significa enfrentar su crisis más profunda en la capital, prácticamente solo y con números en caída libre.
De bastión histórico a partido residual
Durante décadas, el PRI fue sinónimo de poder en la Ciudad de México. Hoy, su papel es meramente testimonial.
El informe concluye que el partido “vive un declive estructural e irreversible” y que “su peso electoral depende cada vez más del apoyo de sus aliados, pero ni siquiera eso garantiza la victoria”.
El diagnóstico es duro: el PRI ha dejado de ser una fuerza determinante, y su desaparición política en la capital ya no parece una hipótesis, sino una cuenta regresiva.
Cambio de época
Las nuevas generaciones de votantes no recuerdan al PRI como el partido que gobernó todo. Para muchos jóvenes, representa corrupción, pasado y distancia con la ciudadanía.
Morena, en cambio, capitaliza la narrativa de cambio, cercanía y renovación. Ese contraste explica por qué el voto capitalino se ha vuelto más emocional y menos partidista.
La Ciudad de México, bastión opositor en 2021, volvió a teñirse de guinda en 2024.
Y mientras Morena se consolida como la fuerza dominante, el PRI se enfrenta a una verdad incómoda: la historia ya no le pertenece.
“Los partidos no mueren de un día para otro… mueren cuando ya nadie los defiende en las urnas.”
