El Vaticano reveló que desde 2013 tiene escrita una carta de renuncia de Francisco como pontífice, activable si su salud le impide continuar al frente de la Iglesia Católica. Este documento, entregado originalmente al entonces secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, y ahora posiblemente en manos de su sucesor, Pietro Parolin, refleja la postura del Santo Padre sobre la continuidad de su ministerio.
Aunque actualmente está hospitalizado en el Hospital Gemelli por una neumonía bilateral, el Vaticano confirmó su “mejoría sensible” y publicó su catequesis escrita titulada “La visita de los Magos al Rey recién nacido”. Francisco ha asegurado en entrevistas que, pese a sus problemas de salud —como los dolores de rodilla que lo obligaron a usar silla de ruedas—, no planea renunciar: “Se gobierna con la cabeza, no con la rodilla”, afirmó.
El primer papa en renunciar en 600 años fue Benedicto XVI (2013), quien adoptó el título de “Papa emérito”. Sin embargo, Francisco aclaró que, en caso de dimitir, no seguiría ese modelo: “Sería un simple obispo emérito de Roma, sin sotana blanca ni residencia en el Vaticano”. Además, insistió en que la renuncia “no debe convertirse en una moda”, defendiendo el carácter vitalicio del papado.
El escrito de 2013, firmado dos meses después de asumir el pontificado, establece que solo lo usaría si una discapacidad física o mental le impidiera ejercer su rol conscientemente. “No sé dónde está esa carta, pero existe”, bromeó en una entrevista con el diario ABC en 2022.
Mientras el mundo católico observa su recuperación, el Vaticano mantiene normalidad en sus actividades. Francisco, de 87 años, sigue liderando desde el Hospital Gemelli, donde combina reposo con su labor espiritual, demostrando que, por ahora, la renuncia no está “en su agenda”.
