El Papa Francisco no presidirá la misa del Miércoles de Ceniza que se llevará a cabo el próximo 5 de marzo, con lo que da inicio la Cuaresma, informó El Vaticano. Añadió que para este evento, Francisco será reemplazado por el Penitenciario Mayor, cardenal Angelo de Donatis.
A propósito de la celebración, la Santa Sede informó que la misma se efectuará a manera de «Estaciones romanas» y tendrá lugar en la iglesia de San Anselmo en el Aventino con la litúrgia estacionaria, a la que seguirá la procesión penitencial hacia la Basílica de Santa Sabina en donde se realizará la misa con el rito de la bendición y la imposición de la ceniza.
Por otro lado, respecto a la salud del Sumo Pontífice, de 88 años, los médicos aseguraron que la fase crítica del padecimiento ha quedado atrás, aunque aún continúa requiriendo terapia a base de oxígeno.
El Papa Francisco fue hospitalizado el 14 de febrero a consecuencia de una bronquitis con infección polimicrobiana a la que se sumó una neumonía bilateral. Esta hospitalización, la cuarta y más larga desde 2021, ha generado preocupación debido a los problemas de salud que ya había presentado en los últimos años, entre ellas se encuentran dos intervenciones quirúrgicas y la dificultad para caminar.
Prospectiva:
El futuro cercano de la Iglesia Católica depende en gran medida de la salud del Papa Francisco y de cómo se gestionen las posibles implicaciones de su situación. Si bien los cambios inmediatos, como el reemplazo en la misa del Miércoles de Ceniza, son señales claras de que su salud es una prioridad, también podrían indicar el inicio de una nueva fase para el papado y la Iglesia Católica en su conjunto. Los próximos meses podrían ser clave para observar cómo se adapta el Vaticano a esta nueva realidad y cómo los fieles católicos, junto con el liderazgo de la Iglesia, navegan por estos tiempos de incertidumbre.
