Bajo un cielo despejado de Roma, más de 250 mil fieles y decenas de jefes de Estado se congregaron este sábado en la Plaza de San Pedro para dar el último adiós al Papa Francisco, en un funeral que rompió protocolos y reflejó el espíritu revolucionario del primer pontífice latinoamericano de la historia.
Una Ceremonia que Hizo Historia
Presidida por el cardenal Giovanni Battista Re, la misa fúnebre siguió el Ordo Exsequiarum modificado por el propio Francisco en 2024 para simplificar los ritos. El féretro de madera sencilla -sin los tradicionales tres ataúdes- fue llevado en hombros por sediarios vaticanos, coronado solo por un Evangelio que simbolizaba su misión pastoral.
Entre los asistentes destacaron:
* Donald y Melania Trump (EE.UU.)
* Volodímir Zelenski (Ucrania)
* Javier Milei (Argentina)
* Felipe VI y Letizia (España)
* Ursula von der Leyen (UE)
Un conmovedor grupo de 40 personas marginadas (migrantes, presos, personas sin hogar) ocupó un lugar privilegiado, reflejando el legado de inclusión del Papa.
El Último Viaje: De San Pedro a Santa María la Mayor
Tras la homilía donde se recordó su lucha por la paz («Construir puentes, no muros»), el cortejo fúnebre:
* Recorrió 6 km en un papamóvil adaptado
* Pasó por el Coliseo, vitoreado por miles
* Llegó a Santa María la Mayor, donde fue enterrado junto al ícono de la Virgen Salus Populi Romani
Su tumba -un sobrio bloque de mármol con solo la inscripción «Franciscus»- cumple su deseo de austeridad, rompiendo con 700 años de tradición de enterrar papas en el Vaticano.
Prospectiva
Con el inicio de los Novendiales (9 días de misas), la Iglesia mira hacia el cónclave (previsto entre el 5-10 de mayo) que elegirá al sucesor de un Papa que:
• Transformó la diplomacia vaticana
• Dio voz a los excluidos
• Desafió estructuras centenarias
Mientras Roma se prepara para este nuevo capítulo, el mundo recuerda al «Papa de los gestos» cuyo legado, como dijo el cardenal Re, «marcará generaciones».
