El bloque opositor contrataca

Héctor O. Carriedo
114 vistas

Aunque parezca una perogrullada, está más que comprobado que la marcha anunciada para el próximo sábado 15 de noviembre es instigada y patrocinada por grupos de interés de ultraderecha y actores políticos y mediáticos alineados en el bloque opositor, entre quienes se incluyen traficantes de influencia, delincuentes de cuello blanco, comentócratas desapapachados y deschayotizados, influencers al servicio de grupos de intereses creados y otros personajes menores de la farándula.

El actual dirigente nacional del PAN y otros personajes siniestros de la ultraderecha avisaron este nuevo golpe blando con cierta anticipación. Por ejemplo, en el marco del insípido relanzamiento de ese partido minoritario, su dirigente Jorge Romero (líder del cartel inmobiliario), en una entrevista con la presentadora de noticias de Radio Fórmula, Azucena Uresti, anticipaba que se recurriría a la violencia, textualmente dijo:

“Estamos conscientes de que somos una oposición que estamos enfrente de una persona que mide dos metros con un bat, lo que nos falta a la oposición es literalmente ya la violencia, si es que alguien de la oposición la va a decidir”. Este lenguaje imprudente e insensato no tiene nada de metafórico; sencillamente es literal y refleja la intención de instigar a la violencia.

Otro actor mediático con cierta presencia en los cuartos de guerra del bloque opositor, es Carlos Alazraky, quien aconseja utilizar la calumnia y la mentira en las campañas de la oposición para erosionar a la 4T. Es muy conocido y muy visto el siguiente comentario de Alazraky que a la letra dijo: «Yo tenía —como no me contrató nadie, así que lo puedo decir con tranquilidad— yo tenía la solución, a nivel de mercadotecnia: esta campaña no se gana con publicidad, se gana con propaganda, y mientras más mentiras des contra Morena, mejor te va. O sea, y empiezas a decir, digo, yo sé en qué estilo hacerlo. Y mientras le desvías la atención a Morena, ya estás con otro tema, y Morena te va a contestar, pero tú ya estás con otro tema, y haces propaganda, es muy fácil.»

Hay que decirlo, las estrategias mediáticas y propagandísticas en redes sociales y medios corporativos tradicionales, usadas en los últimos años por los actores políticos del bloque opositor no les han funcionado. Además, los delincuentes de cuello blanco y los traficantes de influencia del régimen desplazado, ya no tienen el control del poder judicial federal que les permitía implementar estrategias “blandas” (lawfare) de bloqueo a los proyectos y obras de la 4T; así que ahora optan por estrategias de enfrentamiento y violencia “indirecta” o “golpe blando”.

Hay grandes intereses y escenarios en juego: la inminente cobranza del mega-adeudo fiscal del “magnate” Ricardo Salinas Pliego; el relanzamiento del PAN como partido de ultraderecha con un remedo de plataforma ideológica importada e imitada de VOX en España y el mal llamado “libertarismo” argentino de Milei. También están en juego: la supervivencia del PRI y de los plurinominales, junto con la posibilidad de que la partidocracia alineada a la derecha pueda ofrecer alguna resistencia a la reforma político electoral impulsada por la 4T; sin omitir el seguimiento de los procesos penales a prominentes panistas miembros del cartel inmobiliario y la probable vinculación a proceso penal por lavado de dinero, evasión y elusión fiscal del “magnate” Ricardo Salinas Pliego.

En este contexto, el bloque opositor en su conjunto ha optado por impulsar una escalada de violencia, al verse superadas una y otra vez sus fallidas estrategias de golpes mediáticos fallidos, cargados de mentiras, fake news y post verdad; por lo que ahora sus estrategas mediáticos han decidido emprender una guerra sucia, pero sucia en serio, como señaló Jorge Castañeda –uno de sus propagandistas– durante la malograda campaña de Xóchitl Gálvez. Ahora preparan acciones de violencia extrema tales como los atentados y asesinatos políticos de falsa bandera, la intensificación de la propaganda de odio hacia los actores políticos de la 4T y la manifestación violenta con toda la carga de rencor social propios de la ultraderecha neofascista.

Se trata de una nueva intentona del bloque opositor a la 4T para erosionar la gran legitimidad de origen del gobierno a cargo de Claudia Sheinbaum, mediante una intensa campaña de odio en medios digitales, usando la distorsión, infiltración e instrumentalización del supuesto movimiento juvenil GZ, para provocar violencia en las calles durante la manifestación del sábado 15 de noviembre, a efecto de captar la atención mediática nacional e internacional, culpar de la violencia al gobierno de la 4T e insistir en la intervención en nuestro país de fuerzas armadas de los EU.

Esta campaña también conlleva enorme carga fanática ultraderechista de rencor de clase, usando epítetos, etiquetas y consignas que invitan abiertamente a la violencia y agresión, incluyendo la posibilidad de “quemar el Palacio Nacional”. No les funcionó su campaña en la elecciones de 2024, y no les funcionará ahora. Al final, actores del bloque opositor quedarán en la historia y en el (in) consciente colectivo como clasistas, racistas, sediciosos, cobardes y violentos, y el pueblo los volverá a rechazar en las urnas, en las calles o en las trincheras.

Sin embargo, hay todavía segmentos importantes de población expuesta y vulnerable a la propaganda de la ultraderecha. Los medios corporativos siguen siendo hegemónicos y responden a los intereses de oligarcas de la vieja y resentida partidocracia y las élites tecnocráticas y burocracias doradas que perdieron privilegios y fueron desplazadas por la 4T de sus posiciones de poder e influencia en el poder judicial, en la academia, en la administración pública y los organismos autónomos.

Recurren a la post-verdad, las fake news y la infodemia. Se trata de estrategias de comunicación y marketing político mediante las cuales se manipula a la gente con mentiras y creando un ambiente donde los datos y hechos objetivos se minimizan para destacar narrativas o relatos que mueven a las creencias y emociones racistas, clasistas y fanáticas. Para los estrategas de la post- verdad “la verdad es irrelevante”, lo que importa es que la desinformación que difundan los medios, infuencers y comentócratas consiga manipular y mover las emociones, sesgos y prejucios ideológicos y políticos de los potenciales electores.

Según los promotores de la post-verdad: «los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que las apelaciones a la emoción y las creencias personales». Desde la década de los años 50 del siglo veinte, la filósofa Hannah Arendt (Los orígenes del totalitarismo,1951), desentrañaba cómo la propaganda erosiona la distinción entre verdad y falsedad para manipular masas.

En la actualidad, el fenómeno de la post-verdad se ha facilitado y ampliado por los avances acelerados de la era digital, en particular de las redes sociales que permiten amplificar contenidos denominados “virales”, los cuales se extienden e inoculan en las mentes de las masas influenciables, manipulables y aborregadas; esos contenidos se basan en sesgos cognitivos acordes con preferencias ideológicas, prejuicios clasistas y racistas, así como estados emocionales de ciertas masas de potenciales votantes, sobre todo de las autodenominadas “clases medias”, quienes sin verificar ni utilizar el pensamiento crítico (capacidad de pensar por sí mismos) comparten propaganda fanática que refuerza sus propios prejuicios.

Los propagandistas y los medios corporativos del país, todavía hegemónicos, colaboran abiertamente y sin rubor con oligarcas afectados en sus intereses por la 4T – como Ricardo Salinas Pliego– así como diversos actores políticos que se han alineado en la ultraderecha del bloque opositor a la 4T; estos actores en los últimos siete años, por lo menos, han venido recurriendo constantemente a la divulgación de mentiras, calumnias y noticias falsas, denominadas fake news, las cuales son un subproducto de la post- verdad. Estas acciones consisten en fabricar mentiras y sofismas para mover emociones negativas, odio y rencor en contra de actores, promotores y operadores de la 4T, difundiendo desinformación o contenido noticioso deliberadamente falsario y con fines de instrumentalización, disfrazada de información periodística creíble, con evidentes sesgos y moldeo ideológico-político-emocional de masas vulnerables a la manipulación, que afortunamente son minoría ya que en México solo representan y alcanzan el 18 o 20% del electorado activo, como ha quedado demostrado en los ultimos comicios presidenciales del 2024.

Resulta claro para quienes utilizan el pensamiento crítico que las estrategias de comunicación, manipulación y marketing político del bloque opositor a la 4T, utilizan la post-verdad y las fake news para polarizar (“fifis” vs “chairos”, “libertarios” vs “zurdos de mierda” o “comunistas”); con el fin de deslegitimar al gobierno de la 4T, manipulando emociones de ciertos segmentos y comunidades reconocibles de las “clases medias” e infundiendo temor social por la inseguridad o por la presencia de crimen organizado en ciertas regiones, incluyendo la tontería del “fantasma del comunismo” de la 4T que amenaza su “libertad”.

El ecosistema mediático y sociopolítico de México es un escenario permanente de estos fenómenos perversos y manipuladores, que se han intensificado en estos tiempos de transformación acelerada. En 2024, el INE reportó más de mil 200 fake news durante la campañas de los comicios presidenciales, amplificadas sobre todo en TikTok. También se realizaron campañas coordinadas con IA, en las cuales perfiles falsos promovieron a Xóchitl Gálvez como «víctima del narco-gobierno», alcanzando decenas de millones de vistas. Una investigación realizada en el reciente octubre por expertos en análisis de medios masivos revisó 500 videos financiados por la oposición, hallando gran carga subjetiva y emocional de desinformación manipuladora en contra de la 4T. Así por ejemplo, rumoreaban que Claudia Sheinbaum era «títere de Maduro» o «comunista», obteniendo millones de reproducciones en las redes de Twitter (X) y Facebook, intentando polarizar a 93 millones de internautas.

Otro caso ocurrió con motivo de la reforma a la Ley de Amparo (octubre, 2025); el bloque opositor realizó una enésima campaña de desinformación, coordinada por exministros y actores políticos y mediáticos de oposición, argumentando que dicha reforma «limita derechos humanos». No obstante, la reforma, en los hechos, se enfoca en abreviar juicios y prevenir abusos tales como los amparos dilatorios de ciertas empresas que son grandes deudoras del fisco, como el grupo del “magnate” Ricardo Salinas Pliego.

También se difundió recientemente el rumor de que la FIFA había cancelado a México, la sede de trece partidos del mundial de futbol en 2026.

Estos ejemplos ilustran cómo la post- verdad, la infodemia y las fake news no solo distorsionan hechos, sino que intentan socavar la cohesión social, la normalidad democrática y la estabilidad política en México, donde hay una alta penetración digital, estimada ya en el 80% de personas adultas participando en las redes.

Según afirman algunos post-modernos “estrategas” de marketing político (sinónimo de publicidad engañosa), en el 2025, un TikTok vale más que mil spots.

Para combatir la infodemia y la post -verdad se debe fomentar la masificación de la lectura y el uso del pensamiento crítico, verificar y vigilar las plataformas sin censurar ni limitar la libertad de expresión y manifestación.

Epílogo

La oposición de la partidocracia tradicional (PAN y PRI) sigue siendo débil en términos de preferencias electorales, figuras, discurso o narrativa, posturas y escaños en el Congreso de la Unión. Pero en lugar de implementar estrategias racionales de diseño y elaboración de propuestas alternativas de gobierno –para mejorar su narrativa y penetración en el electorado– han optado por la movilización emocional y cuasiviolenta cargada de odio de clase y rencor sociopolítico y cultural, montándose y deseando utilizar como ariete al supuesto movimiento de la Gen Z digital.

La oposición pretende provocar descontento y malestar, restar legitimidad y popularidad a la presidenta Claudia Sheinbaum, provocar un estallido social y meter al país en un escenario de crisis política e ingobernabilidad, inseguridad agravada e inestabilidad económica, como única vía para pavimentar el camino de regreso de la derecha al poder.

El gobierno a cargo de Claudia Sheinbaum debe neutralizar con inteligencia y precisión quirúrgica a los grupos de choque que, financiados por personajes y grupos de interés de la ultraderecha, intervendrán en la marcha.

A fin de cuentas, parafraseando al IPH Benito Pablo Juárez García: “El triunfo de la reacción es moralmente imposible”.

También te puede interesar