A medida que se acercan los Juegos Olímpicos de París, crecen las preocupaciones sobre la efectividad del sistema de defensa contra drones que debería proteger la ciudad de posibles ataques durante la ceremonia de apertura a lo largo del Río Sena.
El reciente ataque en Moscú, Rusia, atribuido al grupo Estado Islámico (EI), ha elevado el nivel de alerta en Francia, que ha experimentado 22 ataques desde 2015. A pesar de la amenaza persistente, el presidente Emmanuel Macron ha confirmado que la ceremonia de apertura al aire libre en el Sena sigue siendo el plan preferido, pero se están considerando alternativas.
Aunque oficialmente se reporta que todo está en orden, las dudas sobre el sistema de defensa contra drones para los Juegos Olímpicos se han intensificado después de que se descartara la publicación de un informe parlamentario sobre el tema.
Fuentes de seguridad de alto nivel han indicado que, contrario a lo declarado oficialmente, hay preocupaciones sobre la efectividad del sistema. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, ha señalado que los drones representan la principal amenaza para la seguridad de los Juegos.
Con casi tres millones de drones en manos de particulares en Francia, las autoridades están trabajando para evitar que estos sobrevuelen los sitios olímpicos sin autorización.
Aunque la respuesta militar durante los Juegos fue confiada a empresas de defensa y seguridad en 2022, la entrega de los sistemas se retrasó, lo que ha llevado al Senado a cuestionar la preparación en materia de seguridad.
Se han sugerido planes alternativos, como el uso de sistemas antidrones de otra empresa para equipar las sedes olímpicas en caso de fallo del sistema principal. Sin embargo, expertos en seguridad advierten que ningún sistema es infalible y que siempre existe un riesgo residual.
