Tras 31 días de ausencia pública, el Vaticano difundió la primera imagen del Papa Francisco desde su hospitalización por neumonía bilateral. En la foto, tomada en la capilla del décimo piso del Hospital Gemelli (Roma), se le ve de perfil, sentado en silla de ruedas, vistiendo una estola morada —color litúrgico de Cuaresma— durante una misa privada. Aunque no se aprecian las cánulas de oxígeno que aún usa, fuentes vaticanas confirmaron que sigue recibiendo terapia respiratoria nocturna y altos flujos de oxígeno.
El Papa pasa sus días entre oración, descanso y trabajo limitado, sin recibir visitas. Su estado es «estable», según el Vaticano, que suspendió los boletines médicos diarios hasta que haya novedades. Aunque no ha reaparecido en público, Francisco envió un mensaje escrito para el Ángelus, donde se declaró «frágil» y se solidarizó con los enfermos: «Nada puede impedirnos amar, rezar o ser luz de esperanza».
Unos 300 niños se congregaron frente al Gemelli con globos, dibujos y cartas para Francisco, coreando «¡Papa Francisco!» desde la estatua de Juan Pablo II. Aunque no pudo asomarse, el pontífice agradeció su cariño: «Los quiero y espero encontrarlos pronto». El evento, organizado por el Comité Pontificio para la Jornada Mundial del Niño, subrayó el vínculo emocional entre el Papa y los más pequeños.
En su reflexión, Francisco destacó la «luz» que emana de hospitales y centros de atención, elogiando a quienes cuidan a los enfermos con «servicios humildes y amorosos». Invitó a los fieles a alabar a Dios incluso en el sufrimiento, asegurando que «nunca nos abandona».
Prospectiva
Mientras Francisco se recupera, surgen preguntas sobre su capacidad para retomar actividades públicas. Si su salud no mejora, el Vaticano podría implementar ajustes protocolarios, como mensajes grabados o misas transmitidas desde la capilla del hospital. Sin embargo, su figura como símbolo de resiliencia espiritual sigue intacta. El desafío será equilibrar su legado de cercanía con las limitaciones físicas, sin perder la esencia de un papado que redefine la fragilidad como fuerza.
