El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, agradeció públicamente este jueves a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, por el constante respaldo diplomático y humanitario de su gobierno hacia la isla. El reconocimiento se produce en un contexto de creciente presión económica de Estados Unidos y una severa crisis energética interna. Paralelamente, Díaz-Canel afirmó que su país está dispuesto a dialogar con Washington sobre cualquier tema, pero “sin presiones” ni precondiciones que afecten su soberanía.
Durante una comparecencia en cadena nacional de radio y televisión, el mandatario cubano enumeró el apoyo internacional recibido ante las amenazas del gobierno estadounidense. En su mensaje, hizo un reconocimiento explícito a la postura mexicana. “A la presidenta Claudia Sheinbaum, que prácticamente en todas sus mañaneras responde preguntas que tienen que ver con la posición de México y su apoyo a Cuba, la cancillería mexicana”, expresó Díaz-Canel.
El agradecimiento a México se da después de que, el pasado 2 de febrero, Sheinbaum confirmara que su gobierno mantenía diálogos con la embajada cubana para acordar el envío de ayuda humanitaria específica a la isla, en respuesta a las necesidades básicas de su población. Esta declaración se produjo en contrapunto a las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ese mismo día aseguró que México dejaría de suministrar petróleo a Cuba, una medida que, según él, había solicitado directamente a Sheinbaum.

La mandataria mexicana desmintió posteriormente la versión de Trump. “No hablamos nunca con el presidente Trump del tema del petróleo con Cuba”, aclaró Sheinbaum, dejando en evidencia una discrepancia pública entre los dos gobiernos vecinos. México ha sido un proveedor clave de crudo para la isla desde 2023, un suministro vital que se ha visto amenazado por el último decreto firmado por Trump la semana pasada, el cual contempla imponer aranceles a países que vendan petróleo a La Habana, bajo el argumento de que Cuba representa una “amenaza excepcional” para la seguridad de Estados Unidos.
En su discurso, Díaz-Canel también extendió una oferta de diálogo hacia Washington. “Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos, a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar”, afirmó. Sin embargo, estableció condiciones claras: la conversación debería darse “sin presiones”, “sin precondicionamientos”, desde “una posición de iguales” y con pleno respeto a la soberanía e independencia de la isla, sin injerencia en sus asuntos internos.
Esta disposición al diálogo contrasta con el aumento de las tensiones desde el ataque del 3 de enero en Venezuela, acontecimiento que depuso al presidente Nicolás Maduro, principal aliado y proveedor energético de Cuba. Desde entonces, la administración Trump ha multiplicado las amenazas y medidas contra la isla, incluyendo el corte del suministro de petróleo venezolano y el flujo de dinero desde Caracas, profundizando una crisis económica ya existente.
Díaz-Canel vinculó directamente estas medidas con la crítica situación energética que sufre el país. El mandatario destacó que las acciones del “gobierno imperial” han llevado a Cuba a “enfrentar un desabastecimiento agudo de combustible”. Esta escasez es la causa principal de los apagones generalizados y cotidianos que afectan a la población. Solo desde finales de 2024, la isla de 9.6 millones de habitantes ha registrado cinco apagones de gran escala.
La gravedad de la crisis fue evidente esta misma semana. Las cuatro provincias del este de Cuba (Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo), incluyendo la segunda ciudad más importante del país, quedaron completamente desconectadas del sistema eléctrico nacional debido a una avería. Aunque fueron reconectadas en la madrugada de este jueves, las autoridades eléctricas advirtieron que los cortes programados de luz se mantendrán debido al “déficit de capacidad de generación”.
Félix Estrada, directivo del Ministerio de Energía y Minas, explicó a la televisión estatal que la infraestructura envejecida y la falta crónica de combustible siguen siendo los grandes obstáculos para garantizar un servicio estable. Esta crisis se desarrolla bajo el embargo económico de Estados Unidos, vigente desde 1962, y una profunda recesión que lleva tres años agudizándose.
Mientras tanto, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, aclaró a la AFP que, pese a los señalamientos de Trump sobre posibles conversaciones, “no existe un diálogo específicamente en estos momentos” con Washington, aunque sí ha habido “intercambio de mensajes”.
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