En respuesta a la creciente ola de homicidios en Nuevo León, 300 elementos del Segundo Batallón de Fusileros Paracaidistas de la Sedena, provenientes de la Ciudad de México, arribaron al estado. La llegada de estos militares se enmarca en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y la Política de Cero Impunidad, con el propósito de realizar labores de inteligencia, reconocimientos terrestres y acciones disuasivas para enfrentar a la delincuencia organizada.
La Séptima Zona Militar destaca que la misión principal de este contingente es fortalecer el Estado de Derecho, respondiendo a los recientes episodios violentos que han generado alarma en la sociedad. La intervención de las fuerzas federales busca contribuir a detener a miembros de la criminalidad, colaborando estrechamente con las autoridades locales.
Este personal militar altamente capacitado, desplegado en dos contingentes el domingo y el lunes, se suma a otras fuerzas federales del Ejército y la Guardia Nacional ya presentes en Nuevo León. La medida se implementa ante una preocupante cifra de 54 homicidios dolosos registrados en los primeros 11 días de diciembre, elevando la cifra anual a mil 336 casos.
El refuerzo de estas fuerzas federales se produce en medio de un fin de semana particularmente sangriento, con 27 homicidios dolosos del 8 al 11 de diciembre. Entre las víctimas se encuentra una niña de cinco años que perdió la vida en un fuego cruzado en San Pedro Garza García y un adolescente de 14 años que falleció en un ataque armado en un bar de Apodaca. Estos eventos subrayan la urgencia de medidas para hacer frente a la violencia en la región.
