Desigualdad en México, el modelo perfecto para crear super ricos

Filiberto Cruz Monroy
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El modelo económico y político vigente en México ha permitido que las fortunas más grandes del país se incrementen como nunca antes, mientras millones de personas enfrentan pobreza y desigualdad. Según el informe “Beneficios en fuga” de Oxfam México, el número de ultrarricos en el país pasó de 10 a 22 durante el último sexenio, gracias a un sistema que facilita el saqueo de recursos y la concentración de riqueza en unas cuantas manos.

Raíces históricas de la desigualdad

Carlos Brown Solá, director de programas de Oxfam México, explicó que esta acumulación extrema de la riqueza tiene sus raíces en la época de la Nueva España, donde se estableció una lógica de enclave económico. Este modelo se basa en actividades económicas que extraen recursos del territorio mexicano, pero cuyos beneficios no se quedan en el país, sino que fluyen hacia paraísos fiscales o las matrices de empresas extranjeras.

“Es un sistema que perpetúa la desigualdad y que ha sido posible gracias a una relación de conveniencia entre el poder público y el privado”, señaló Solá.

Herencias y dinastías familiares

El informe destaca que ocho de los 14 nuevos ultrarricos en México desde 2018 son herederos o sucesores de milmillonarios. La ausencia de un impuesto a las grandes herencias y a las grandes fortunas ha permitido que estas dinastías familiares mantengan su riqueza intacta, perpetuando la concentración de la riqueza en unas pocas manos.

“Los apellidos que encabezan la lista de milmillonarios se mantienen, solo cambian los nombres de pila”, se lee en el documento. Esta falta de regulación fiscal ha facilitado que la riqueza extrema se acumule sin control, mientras la mayoría de la población enfrenta condiciones de precariedad.

Falta de cumplimiento de la ley

Brown Solá subrayó la urgencia de hacer cumplir las leyes en temas como las estructuras de mercado y la tributación. Aunque existen normativas que regulan estos aspectos, en la práctica no se aplican de manera efectiva. Esto se evidencia en la presencia de monopolios y la evasión de impuestos, que benefician a los más ricos y perjudican al resto de la población.

Un modelo basado en el despojo

Oxfam México describe este sistema como un mecanismo de despojo que se basa en cuatro acciones: tomar, transar, agandallar y nombrarle mérito. Este modelo ha sido normalizado a través de relatos mediáticos y frases como “el pobre es pobre porque quiere” o “échale ganas”, que justifican la desigualdad y perpetúan un sistema injusto.

“Estos procesos forman una dinámica histórica en nuestro país: lo que llamamos desarrollo suele ser, en realidad, despojo, saqueo y extracción”, concluyó la organización.

México enfrenta un desafío urgente: transformar un modelo económico que beneficia a unos cuantos mientras deja atrás a millones. La implementación de políticas fiscales justas, como un impuesto a las grandes fortunas y a las herencias millonarias, así como el combate a la evasión fiscal y los monopolios, son pasos necesarios para reducir la desigualdad y construir un futuro más equitativo.

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