Edición nacional
México · Política y sociedad
Orus Media | Noticias
EN VIVO Orus Radio
91.7FM · Durango
88.1FM · Veracruz
94.1FM · Q. Roo
Ana Karina Fernández Columna de opinión

Democratizar el arte sin destruir el criterio

Ana Karina Fernández
5

  La democratización del arte parece incuestionable, eso de abrir museos, galerías y ferias a públicos amplios debería producir mayor sensibilidad, mejores conversaciones y oportunidades para los artistas. Sin embargo, querido lector, abrir la puerta no garantiza enseñar a mirar y cuando el acceso crece sin contexto, exigencia ni mediación, surge una paradoja: circulan más imágenes, más objetos se exhiben y más discursos circulan, pero no necesariamente se forma mejor criterio.

  México vive esta tensión intensamente durante la Semana del Arte, así la ciudad se convierte en un circuito de ferias, galerías, estudios, fiestas, cenas e inauguraciones y si, genera economía, visibilidad y conexiones internacionales pero también produce un montón de ruido. En medio de esa abundancia, cualquier objeto iluminado, colocado sobre una base blanca y acompañado por un texto impenetrable puede adquirir apariencia de relevancia y después, llega el precio, presentado como consecuencia de una importancia que nadie discute.

  Y, a ver, NO todo objeto presentado como arte carece de valor, el arte contemporáneo ha demostrado que una obra no necesita virtuosismo, materiales nobles ni belleza para ser poderosa. Puede sostenerse en una idea, un gesto, una investigación o una intervención mínima. El problema aparece cuando esa libertad elimina cualquier estándar porque una ocurrencia no se convierte en obra por ocupar una galería ni un texto complicado transforma una idea débil en una propuesta, mucho menos un precio alto certifica calidad artística.

  Conviene separar tres conceptos donde el precio es la cifra pagada pero el valor de mercado depende de oferta, demanda, trayectoria, rareza, procedencia, representación y resultados comparables. El valor artístico es una discusión más compleja sobre lenguaje, consistencia, innovación, oficio, contexto e influencia. Pueden coincidir, pero no necesariamente ya que una pieza puede venderse cara y ser intelectualmente irrelevante y otra puede tener enorme importancia cultural y un mercado pequeño.

  El riesgo no está en que un adulto con dinero compre una mala pieza, claro que puede permitirse el error, el riesgo está en los jóvenes que llegan para formar su mirada. Si reciben objetos sin jerarquías, referencias ni explicaciones, pueden confundir novedad con innovación, extravagancia con profundidad y visibilidad con autoridad. La repetición produce familiaridad, y la familiaridad puede parecer legitimidad por eso ver muchas cosas no equivale a aprender a ver.

  La investigación sobre percepción estética lo confirma. Estudios de seguimiento ocular muestran diferencias entre expertos y personas sin formación al observar composiciones. Otras describen el juicio estético como un proceso de exploración, atención, memoria, clasificación y evaluación, no una reacción instantánea. Es decir, el ojo se entrena, ya lo dijo Hoving… aprende a comparar, reconocer estructuras, detectar referencias y revisar su primera impresión. Por eso una exposición deficiente también educa mal.

  Cuando un joven entra en una feria, supone razonablemente que alguien filtró lo que está viendo. Confía en que galeristas, comités y curadores realizaron preguntas antes de otorgar espacio, discurso y precio. Si esa selección responde principalmente a relaciones, tendencias, capacidad de pago o necesidad de producir contenido fotogénico, la institución transfiere al público una jerarquía falsa. El visitante no recibe únicamente una pieza. Recibe una indicación sobre qué merece atención.

  Aquí aparece la responsabilidad de quienes curan porque curar no es redactar párrafos que vuelvan inaccesible lo evidente. Tampoco consiste en proteger al objeto de cualquier crítica mediante palabras como territorio, memoria, corporalidad, archivo o resistencia, utilizadas sin precisión. Curar significa seleccionar, contextualizar, relacionar y asumir una postura y una buena curaduría no dicta lo que debemos sentir, pero ofrece elementos para comprender por qué una obra está ahí y qué conversación intenta abrir.

  La democratización auténtica no significa afirmar que todo es igualmente valioso sino permitir que más personas tengan acceso a las herramientas necesarias para distinguir. Supone recorridos comentados, fichas claras, conversaciones con artistas, referencias históricas, información sobre técnicas y transparencia comercial. Incluir nuevos públicos no exige bajar estándares, al contrario, exige explicar mejor los estándares, reconocer que pueden discutirse y enseñar a construir argumentos propios.

  También corresponde al espectador abandonar la comodidad y antes de celebrar o despreciar una pieza conviene preguntar quién es el artista, cómo ha evolucionado su trabajo, quién lo representa, dónde ha expuesto, qué investigación sostiene la obra y si el precio guarda relación con ventas comparables. Después viene una pregunta más densa: me interesa la obra o me interesa que otros me vean interesado en ella?

  Comprar arte requiere algo más que entusiasmo, requiere revisar procedencia, autenticidad, estado de conservación, edición, documentación, historial de exhibición y condiciones de reventa, también comprender que apoyar a un artista emergente no garantiza rendimiento financiero. Siempre exige aceptar que una adquisición puede ser valiosa por razones íntimas, aunque nunca aumente de precio. Lo importante es no confundir una decisión emocional con una tesis de inversión.

  Mis ferias favoritas ofrecen lenguajes distintos y, recorridas con criterio, pueden complementar la mirada. ZⓈONAMACO se celebrará del 3 al 7 de febrero de 2027 en Centro Citibanamex. Es el espacio para estudiar galerías consolidadas, mercado secundario, arte moderno, fotografía, diseño y antigüedades. Feria Material tendrá lugar del 4 al 7 de febrero en Maravilla Studios y permite observar propuestas jóvenes, experimentales y galerías con estructuras menos tradicionales.

  BADA se realizará del 4 al 7 de febrero en Campo Marte. Su venta directa facilita conversar con más de doscientos artistas, aunque eliminar intermediarios no elimina la necesidad de investigar. Salón ACME abrirá del 4 al 8 de febrero en Proyectos Públicos, General Prim 30 y 32. Su enfoque emergente resulta útil para descubrir artistas y escuchar a curadores antes de que el mercado produzca consensos.

  Ese calendario no agota la Semana del Arte ya que cada galería de la Ciudad de México mantiene su programación de exposiciones, inauguraciones, conversaciones y visitas. Conviene revisar sus sitios y agendas oficiales antes de organizar rutas, porque los programas pueden actualizarse y no existe un calendario único que reúna toda la actividad.

  La solución no es cerrar las ferias, ridiculizar al público nuevo ni devolver el arte a una élite. Es elevar la conversación porque más acceso debe significar más contexto y más oferta debe exigir mejor selección. Más jóvenes mirando debería obligar a curadores y galeristas a trabajar con mayor rigor.

  Democratizar el arte sin educar la mirada puede multiplicar consumidores de imágenes. Democratizarlo con responsabilidad puede formar coleccionistas, críticos, artistas y ciudadanos capaces de distinguir entre una obra y un objeto que sólo aprendió a parecerlo.

Just saying…

Espacio publicitario
970 × 90 · Banner

¿Qué te pareció esta nota?

Redacción Orus Media · 49 notas
Más columnas