En una declaración realizada el pasado 23 de mayo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que su administración trabaja en una nueva iniciativa de ley que obligaría a cualquier persona que desee comprar un chip de celular en el país a presentar su Clave Única de Registro de Población (CURP). La medida busca reducir el uso anónimo de líneas móviles, las cuales son frecuentemente utilizadas para actividades ilícitas como extorsiones, fraudes y secuestros.
Actualmente, es posible adquirir tarjetas SIM en tiendas de conveniencia como OXXO y 7-Eleven sin necesidad de identificación, lo que, según autoridades, representa un vacío legal aprovechado por grupos criminales.

¿Por qué se pretende vincular la CURP con los chips?
Identificación del usuario como medida preventiva
El argumento central de esta propuesta se enfoca en la identificación del usuario real detrás de cada línea telefónica. “Tiene que ver con que, para comprar un chip de celular, te registres con tu nombre”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina.
De acuerdo con la presidenta, la iniciativa no pretende intervenir las conversaciones, sino garantizar que cada número esté vinculado a una persona debidamente identificada. El objetivo es complicar el anonimato con el que operan muchas organizaciones delictivas al cambiar constantemente de chip.

El antecedente del PANAUT y su revocación
Un intento fallido del gobierno anterior
La propuesta actual recuerda al Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (PANAUT), una iniciativa del sexenio anterior que fue declarada inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2022. En aquel caso, el padrón pretendía recopilar datos biométricos de los usuarios, lo que fue considerado por la Corte como una violación a los derechos de privacidad.
A diferencia del PANAUT, la nueva propuesta no incluiría datos biométricos, sino que se centraría únicamente en la CURP y una identificación oficial. Esta diferencia podría jugar un papel crucial en su posible aprobación por el Congreso, aunque expertos en derechos digitales han advertido que aún podría representar riesgos en materia de protección de datos personales.
Opiniones divididas: entre la seguridad y la privacidad
Reacciones sociales y debate político
El anuncio ha generado reacciones mixtas en la opinión pública. Por un lado, hay quienes consideran que la medida ayudaría a reducir los delitos cometidos desde teléfonos móviles. Por otro, activistas y expertos en tecnologías de la información han expresado su preocupación por la vulnerabilidad de los datos personales y el posible uso indebido de la información recopilada.
“Es importante que las políticas de seguridad no comprometan la privacidad de la ciudadanía”, advirtió Renata Ávila, especialista en derechos digitales. También se ha señalado que, sin una legislación sólida en materia de protección de datos, medidas como esta podrían ser contraproducentes.
¿Cuándo entraría en vigor esta medida?
No hay fecha ni dictamen oficial aún
Hasta el momento, el gobierno federal no ha presentado formalmente la iniciativa ante el Congreso. Tampoco existe una fecha concreta para su discusión o votación. Sin embargo, se espera que el texto de la propuesta sea dado a conocer en los próximos meses.
Fuentes dentro del Congreso indican que la propuesta podría encontrar resistencia entre algunos sectores legislativos, aunque el actual gobierno cuenta con mayoría parlamentaria, lo que podría facilitar su aprobación si no enfrenta una acción de inconstitucionalidad como el PANAUT.
¿Qué pasará si se aprueba?
Implicaciones para consumidores y empresas telefónicas
De aprobarse, todas las compañías de telefonía móvil estarían obligadas a solicitar la CURP e identificación oficial a quienes adquieran un chip. Esto aplicaría tanto para nuevos registros como para usuarios actuales que cambien de línea.
Tiendas minoristas que venden chips también tendrían que implementar sistemas de verificación, lo que podría generar costos adicionales y requerir capacitación del personal. Asimismo, los consumidores enfrentarían un proceso más burocrático, lo que podría afectar las ventas y dinamismo del sector.
Conclusiones: ¿medida efectiva o nuevo riesgo?
Seguridad vs privacidad en el México digital
La propuesta de Claudia Sheinbaum pone nuevamente en la mesa la discusión sobre el equilibrio entre seguridad pública y derechos individuales. Si bien la intención de reducir el crimen organizado mediante la trazabilidad de líneas telefónicas parece legítima, los riesgos para la privacidad no pueden ser ignorados.
Lo que ocurra con esta iniciativa podría sentar precedente en la forma en que se regula el acceso a las telecomunicaciones en México. Por ahora, queda esperar la redacción final del proyecto y su presentación formal ante el Congreso.
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