La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, mantiene un pulso diplomático con el gobierno de Donald Trump para evitar la imposición de aranceles del 25% a las importaciones mexicanas, prevista para el 4 de marzo. En su conferencia matutina, Sheinbaum pidió analizar las declaraciones de Trump “en contexto completo”, destacando que ambos países carecen de barreras arancelarias actuales y que las negociaciones siguen activas.
Trump, por su parte, reiteró que los aranceles a México y Canadá avanzan “a tiempo y según lo previsto”, pese a los esfuerzos mexicanos por frenar el flujo de fentanilo hacia EE.UU. y reforzar la seguridad fronteriza. La mandataria mexicana confía en cerrar un acuerdo esta semana: “Evidentemente tiene que concretarse. Vamos a esperar hasta que se cierre este ciclo”.
¿Qué está en juego? Además de tensionar el T-MEC, los aranceles afectarían sectores clave como automotriz y agrícola, con pérdidas millonarias. Sheinbaum insiste en que el diálogo bilateral debe considerar no solo impuestos, sino también la cooperación antidrogas y control migratorio, ejes que Trump vincula a su política de “América First”.
Mientras analistas prevén un posible “acuerdo parcial” para posponer los aranceles, la incertidumbre persiste: ¿Logrará México equilibrar presión comercial y soberanía, o marcará el 4 de marzo un punto de quiebre en las relaciones México-Estados Unidos?
