En la ciudad de Shenzhen, un altercado entre taxistas se resuelve en minutos gracias a la presencia de cámaras de videovigilancia. Esta rápida respuesta es parte de las medidas de seguridad implementadas en ciudades chinas para prevenir incidentes, como lo atestiguan los residentes locales y visitantes de una comitiva latinoamericana.
China lidera los rankings mundiales en cuanto a la cantidad de cámaras de vigilancia, con más de 700 millones de unidades desplegadas en todo el país. Esta tecnología es parte de una industria en constante crecimiento, que el año pasado superó los 148 mil millones de dólares y se espera que alcance los 235 mil millones para 2028, según estimaciones de Statista.
Empresas locales lideran el desarrollo de la tecnología de vigilancia, como Alibaba con su proyecto City Brain en Shanghái. Este sistema utiliza inteligencia artificial para abordar problemas de transporte, seguridad y planificación urbana, respaldado por cientos de miles de cámaras y micrófonos que recopilan datos en tiempo real.
A pesar de la omnipresencia de las cámaras, las quejas por invasión a la privacidad no son comunes en ciudades como Shenzhen y Pekín. Según los residentes locales, la sensación de seguridad ha aumentado en los últimos años, atribuyendo este cambio no solo a la vigilancia, sino también a mejoras en el nivel económico y la estabilidad social.
