Luego del anuncio del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, de declarar a su país en «estado de Guerra» por su combate a grupos armados presuntos narcotraficantes, se dio a conocer que estos grupos serían financiados y armados por los cárteles mexicanos de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.
Los grupos criminales ecuatorianos, que por medio de entrevista a medios nacionales, se conoció están relacionados con los mexicanos son: «Los Choneros», aliados del Cártel de Sinaloa; y «Los Lobos» y «Los Tiguerones», vinculados al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Los cárteles mexicanos empoderaron a las bandas locales del narcotráfico, proporcionándoles armamento y dinero, hasta que estas ganaron autonomía y capacidades logísticas para traficar cocaína, aunque siguen recibiendo enormes recursos financieros por su asociación con el CDS y el CJNG.
Esas armas son las que las bandas del narcotráfico han utilizado en sus ataques en todo Ecuador, los cuales comenzaron el lunes pasado tras conocerse la fuga de «Fito» de una prisión de Guayaquil en la que el gobierno tenía planeado desarrollar un operativo para trasladar al jefe de «Los Choneros» a otra prisión.
El capo sabía, por una filtración, que iban por él, y huyó de la cárcel, en la que había convertido un pabellón en un apartamento de lujo desde el que controlaba sus negocios ilegales. Las autoridades no han dicho qué día se fugó, aunque algunas afirman que fue el pasado 25 de diciembre y que salió disfrazado de policía.
La guerra de los narcotraficantes contra el Estado incluye atentados explosivos, incendios de vehículos, ataques armados en centros comerciales, secuestros de policías y guardias penitenciarios y hasta la irrupción de comandos armados a canales de televisión.
